
Cuando hoy hablas de inteligencia emocional en una conversación de cerveza y pincho de tortilla, lo primero que sale es que hay un libro famoso y nadie lo ha leído o al menos lo ha terminado. Luego tienes la opción cartesiana, que las emociones son algo sin importancia, que si le das importancia lo único que haces es “rayarte”. Por otro lado, te encuentras a aquellos que lo relacionan con el crecimiento personal y la moda de verse el ombligo, por último, los que pensábamos que teníamos un concepto adecuado y resultó ser algo más que primitivo.
Un panorama que podrías ver como algo inquietante, pero tienes la oportunidad de parar y pensar que aquello que sabemos es tan poco respecto a todo lo que puedes saber, que ser humilde, te da la opción de aprender de referentes internacionales como el doctor malagueño Pablo Fernandez-Berrocal y su laboratorio de emociones. Con humildad, respeto y cercanía, esta columna es una aproximación a lo que la inteligencia emocional ejerce en tu día a día.
Mi concepto primitivo era “como la razón es a la emoción, la emoción es a la razón”. Pero la que para mí, más completa esta conceptualización de la inteligencia emocional es la que nos regalan los doctores Salovey y Mayer : “la inteligencia emocional es la habilidad de procesar información sobre las emociones propias y de los demás.”(Salovey y Mayer,1990). Además, también incluye la capacidad de usar esta información como una guía para el pensamiento y el comportamiento.
En los últimos años vivimos una corriente introspectiva, con ponentes que nos facilitan fórmulas para darnos valor o compartir experiencias cuando visitaron el fango de la vida y ahora lo ven desde un trono. La parte que me relaciona y apasiona sería la académica donde encontramos numerosas investigaciones y publicaciones La inteligencia emocional no es hablar de cómo te sientes y crees que sienten, ser emocionalmente inteligente es reconocer tus emociones y eso es un importante paso.
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Así, las personas con inteligencia emocional le prestan atención, utilizan, entienden y gestionan emociones. Para considerar que una persona tiene alta inteligencia emocional, estos dos autores hablaban de cuatro habilidades básicas:
- Percepción de las emociones propias y ajenas correctamente.
- Habilidad para usar las emociones de una manera que facilite el pensamiento
- Comprensión del lenguaje emocional
- Regulación emocional.
También hay evidencias que sugieren que la inteligencia emocional permitiría elaborar e integrar de manera correcta los pensamientos intrusivos y rumiativos que acompañan habitualmente a los sucesos altamente estresantes, así como a aquellos otros que obedecen a un estrés normal y están presentes en población no clínica (Fernández -Berrocal, Ramos y Extremera, 2001).
La inteligencia emocional como has visto es más que decir que estas triste o que tu estas…
Gracias, nos sentimos en la próxima columna.

