
El Real Murcia enlaza disgustos. A la ya difícil situación legal, con un entramado jurídico entre las partes interesadas que requerirá de tiempo y jueces que medien, se suma la cada vez más negra situación deportiva.
Con un comienzo de campaña gris a los mandos de Adrián Hernández, la destitución del entrenador de Churra a mediados de febrero acabó por destapar las carencias de una plantilla que no ha sido capaz de mejorar y alcanzar los mínimos que se le presuponen a una entidad como la murciana en la tercera categoría del fútbol nacional.
Y es que además la suerte no está acompañando al conjunto pimentonero. La reorganización del fútbol nacional orquestada por la La Liga para esta temporada por la cual la tercera categoría nacional pasa de contar con 88 equipos a estar formada por 40 ha coincido con la peor de las siete temporadas consecutivas que el Real Murcia lleva en segunda división b. Lo que cualquier otro año supondría una temporada sin alegrías pero sin perjuicios, este año supone el descenso a la cuarta categoría nacional de fútbol, un lugar que el equipo murciano visitará por segunda vez en su historia.
El Murcia por encima de todo
El Consejo de Administración del club, cada vez más en entredicho por los resultados deportivos y la falta de soluciones en el ámbito económico, está perdiendo el apoyo de una afición que hasta hace bien poco era su principal defensora. La vuelta al tablero de juego de Mauricio García de la Vega, y la resolución judicial que de este asunto salga podría ser uno de los puntos fundamentales a medio plazo para un club que necesita una reestructuración completa, y para un Consejo de Administración que cada vez cuenta con menos excusas para no sentarse a hablar con el mexicano.
Tres partidos por delante podrían cambiar el sino del conjunto grana, algo que se antoja complicado debido a los seis puntos que le separan de la zona de ascenso y sobre todo, a la pobre imagen mostrada en los últimos meses. Matemáticamente es viable, pero el Murcia está bailando en el alambre y necesita un cambio de rumbo.









