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MEDIO AMBIENTE

Así afecta la contaminación lumínica en la Región: el problema medioambiental que no vemos

En el año 2009 la Asociación Cielo Oscuro concluyó que tres de cada cuatro murcianos habían dejado de ver la Vía Láctea a simple vista por la contaminación lumínica

Elena Gómez Viernes, 14 de Mayo de 2021 Tiempo de lectura:

 

Tres de cada cuatro murcianos ya no pueden apreciar la Vía Láctea desde las zonas urbanas. La Asociación Cielo Oscuro alertaba en 2009 sobre la contaminación lumínica y arrojaba otros datos desoladores como consecuencia de este fenómeno, alegando que solo dos de cada cinco habitantes de la Región pueden visualizar unas cuantas entrellas a simple vista.

 

"Cada vez tengo que alejarme más de las ciudades para poder ver las estrellas. Actualmente, uno de los mejores lugares en la Región es el Macizo de Revolcadores en Moratalla, pero para algo más especial tengo que desplazarme fuera de la Comunidad, suelo ir a la zona de Calar Alto (Almería)", declara Juan Pedro Gómez Sánchez, profesor de astronomía en la Universidad de Mayores de Cartagena.

 

Este fenómeno se manifiesta de cuatro formas diferentes, siendo las más comunes el exceso de iluminación y la dispersión de la luz hacia el cielo. Este último se da cuando la proyección de luz hace que ésta se disperse en partículas suspendidas por la atmósfera, de manera que se hace imposible poder apreciar las estrellas.

 

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Este tipo de proyectores ubicados en el suelo, como el que aparece en la imagen anterior, producen deslumbramiento. Se trata de una iluminación muy intensa que tiende a provocar la pérdida momentánea de la visibilidad al molestar a los usuarios que se encuentran en la vía pública.

 

En la Plaza del Cardenal Belluga también podemos encontrar un claro ejemplo de iluminación invasiva, se manifiesta cuando la luz externa penetra en el interior de los hogares, pudiendo influir negativamente a la hora de intentar conciliar el sueño a los integrantes de la vivienda.

 

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Según un estudio realizado por el Instituto de Ciencia y Tecnología de la Contaminación Lumínica en 2016, el 60% de la población europea no puede ver la Vía Láctea como consecuencia de este fenómeno. Además, España se encuentra el tercero en la lista de países con mayor porcentaje de contaminación, donde solo el 4% de sus habitantes viven en zonas de baja contaminación.

 

 

El siguiente mapa muestra el conjunto de radiómetros de imágenes visibles (VIIRS) en España durante el año 2020, exponiendo el índice de contaminación lumínica que presenta cada territorio del país en base a la cantidad de radiación de luz por metro cuadrado (m²).

 

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Según la leyenda, la zona azul sería la mejor opción, la verde un tipo de radiación considerable y la zona roja no deseable. Si bien en la Región predomina el color verde (0,50 - 1,50), en comparación con el resto de España, resaltan bastante los colores que alertan de la gran cantidad de contaminación especialmente el naranja, amarillo y, en menor cantidad, el color rojo.

 

Entre los numerosos efectos que produce este fenómeno, más allá de la pérdida del cielo estrellado y la nula o escasa apreciación del mismo desde las zonas urbanas, destacan, principalmente, aquellos que inciden directamente en la salud del ser humano: desde una alteración del sueño, trastornos emocionales, ansiedad hasta un mayor riesgo a la hora de padecer cáncer. Algunos estudios relacionan la exposición a la contaminación lumínica como un mayor riesgo a la hora de desarrollar cáncer de páncreas, de mama y de próstata.

 

Además del gran derroche económico y energético, la contaminación lumínica imposibilita el desarrollo del astroturismo, una nueva forma de ocio que está cada vez más presente en nuestro país. En la Región de Murcia destacan lugares protegidos y vírgenes de luz como Calblanque (Cartagena), Calnegre (Lorca), Sierra de Carrascoy o el observatorio astronómico del Cabezo de la Jara, ubicado en Puerto Lumbreras.

 

Como curiosidad, el exceso de luz también afecta a la biodiversidad, alterando y modificando las pautas de comportamiento de mamíferos, insectos y anfibios, constatándose como una de las principales causas de extinción de algunas especies.

 

Si bien la ONG ‘Ecologistas en Acción’ publicaba un artículo en el año 2005 denunciando esta práctica, las cosas han cambiando más bien poco desde entonces. Desde hace dieciséis años la capital del Segura se postula como el municipio más contaminado lumínicamente de toda la Región.

 

‘’Sí que se llegaron a aprobar normativas en distintos Ayuntamientos de la Comunidad pero cualquier normativa es papel mojado. La situación no ha mejorado porque no se le presta atención’’, declara Paco Fernández, portavoz de Ecologistas en Acción de la Región de Murcia.

 

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¿Hay manera de acabar con este problema? Si bien hace falta una mayor educación y concienciación sobre el tema, invertir en una iluminación sostenible supondría, a largo plazo, un ahorro considerable económico y energético.

 

En lo que respecta al mecanismo de la luz, sería favorable la instalación de sensores para que se activen únicamente cuando se detecte movimiento. Además, sería aconsejable que las farolas fuesen apantalladas, de manera que el flujo luminoso se dirija únicamente hacia abajo.

 

Una de las soluciones que está en manos del Ayuntamiento, y que podría ejecutarse de inmediato, sería el retraso en el horario del iluminado. De la misma forma, sería oportuno suspender la iluminación en los comercios o establecimientos una vez haya finalizado la actividad principal de estos y se encuentren cerrados.

 

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