
El Gobierno de España publicó, este miércoles día 5, el Plan de Recuperación,Transformación y Resiliencia emitido a Bruselas con el fin de acceder a las ayudas europeas. En este plan se recogen 30 medidas componentes principales, entre los que figuran no solo las intenciones del Gobierno para las ayudas monetarias de la UE (140.000 millones, de los que 72.000 millones son ayuda directa), sino también las medidas de compromiso que exigía la Unión para poder optar a las ayudas. Entre estas medidas de compromiso figura el peaje de las carreteras de alta capacidad, medida que llevaba estudiándose desde hace dos años. El Gobierno aclara, en el documento, que los 72.000 millones de euros que recibirá de la UE se destinarán, principalmente, a combatir la pandemia del coronavirus y sus consecuencias.
De los 30 componentes recogidos en el Plan de Recuperación, los más destacados son el peaje de las autovías y la subida del impuesto al diésel. Según afirma el documento, las autovías pasarán a ser de pago dentro de tres años, en 2024. Además, esta regulación se plantea como un sistema "escalable y progresivo". Es decir, que en un futuro cualquier carretera podría ser de peaje.
La justificación detrás de esta medida está en el elevado coste y déficit que suponen las carreteras de alta capacidad para la economía española. Según el mismo documento, "con una red estatal que supera los 26.466 kilómetros de extensión, de los que unos 12.000 son de carreteras de alta capacidad, lo que hace que tengamos la más extensa de Europa, los costes de conservación son crecientes y no es posible que sean asumidos de manera directa por los recursos presupuestarios". La Asociación de Empresas de Conservación y Explotación de Infraestructuras (Acex) ha señalado que con un peaje medio de entre 3 y 5 céntimos podrían cubrirse los 8.000 millones de déficit que causan las carreteras a la economía española.
El Gobierno ha previsto una respuesta negativa por parte de la población, así que ha aclarado en el documento dos cosas: la primera, que la aplicación de la medida será progresiva y completamente asumible, de forma que intentarán cubrir el déficit causado por las carreteras para que el sistema sea sostenible, pero nada más; la segunda, que planea una campaña de "concienciación y sensibilización" en cuanto a la necesidad de implantar esta medida.
En el Plan de Recuperación también se habla del las bonificaciones al diésel. En el documento se argumenta que "los tipos impositivos en el Impuesto sobre Hidrocarburos son más elevados para la gasolina que para el gasóleo. Esta diferencia se basó en la creencia de la menor contaminación de la combustión del diésel. En la actualidad se ha demostrado que, para un mismo nivel tecnológico de motor, la contaminación del
diésel no es inferior a la gasolina. Además, la combustión del gasóleo provoca emisiones de NO2 y de otras partículas contaminantes que afectan a la calidad del aire de las ciudades". La eliminación de las bonificaciones fiscales del gasóil frente a la gasolina no es algo nuevo, pues ya se trató de implementar hace dos años. El impedimento que se encontró entonces será el mismo que temen ahora desde el Gobierno: la falta de apoyos en el Parlamento.
Otras medidas contempladas en el Plan de Recuperación son la de no sobrecargar a los jóvenes con el gasto de las pensiones a partir de 2022, una nueva financiación de los ERTE estructurales (que pagarán los trabajadores, las empresas y la Administración), la subida de impuestos al transporte aéreo, y la inversión de parte de los fondos europeos en el sector turístico. Con esta última medida calculan que podrían crearse 100.000 empleos en el sector.





