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ENTRE TÚ Y YO

Flexibilidad laboral, versión Covid-19 2.0

Pedro Campoy Martes, 11 de Mayo de 2021 Tiempo de lectura:

 

La pandemia provocada por la COVID-19 ha cambiado, sin duda alguna, el estilo de vida de diferentes y variadas maneras, siendo el trabajo una de ellas. Encontramos nuevas formas de trabajo, restricciones laborales, nuevos horarios, nuevas herramientas e incluso las prioridades más básicas han sufrido el impacto de la crisis sanitaria. Y todo ello sin aviso previo.

 

En este artículo abordaré la casuística de la flexibilidad en el trabajo.

 

Una de las principales modificaciones y cambios provocados por la pandemia fue la obligada transición hacia el teletrabajo por el tejido empresarial, público y privado. Esto sucedió sin importar si estaba preparado, como si no y  las organizaciones en general se vieron obligadas, de la noche a la mañana, a recurrir al teletrabajo. Aunque el teletrabajo se convirtió en el estandarte de la nueva normalidad, también los horarios de trabajo experimentaron un cambio. Hemos visto como los padres debían hacer verdaderos esfuerzos para atender las responsabilidades familiares y en especial las derivadas del cuidado de los niños,  sin descuidar el trabajo y la atención a los más mayores. También, se vieron obligados a entrar antes  o prolongar el horario de trabajo para acomodarse a una nueva situación. 

 

Sin duda, desde que fuimos invitados por la pandemia hemos observado las ventajas del trabajo flexible, como una mejor conciliación de la vida personal, familiar y la profesional, afectando a la productividad empresarial. Aunque las empresas ya han empezado a normalizar, cuando las condiciones vuelvan a ser totalmente seguras, es probable que muchas organizaciones sigan recurriendo al teletrabajo y a las opciones de flexibilidad laboral, aunque solo sea uno o dos días por semana.

 

Los empleados ahora pueden visualizar, palpar las diferentes posibilidades y la realidad que es trabajar de manera efectiva y productiva desde sus casa. Han aprendido a usar la tecnología que los respalda para hacerlo, hasta ahora muy desconocida por la mayoría de la masa laboral. Es posible que hayan descubierto que han obtenido un beneficio personal por trabajar en remoto, por múltiples causas, tal vez por la reducción del tiempo al puesto de trabajo y los gastos asociados (combustible, comida, telefonía, tiempo) y un mejor balance entre su trabajo y su vida personal.

 

Por otro lado, los empleadores y los miembros de recursos humanos deberán estar preparados para un incremento de las solicitudes de trabajo flexible en los próximos meses, debido al resultado de la pandemia. Situación que se incrementará, casi con certeza, con los cambios legislativos. Los profesionales de RRHH tendrán que actualizarse, ya que estudios recientes apuntan que no están especializados en la materia. También deberán ser conscientes de que, si no pueden atender esta demanda, esto podría tener un impacto en la fuga de capital humano a otras empresas.

 

Veremos que surgen barreras y bloqueos, y que no todo será tan fácil. Sin duda, esas barreras que tendrán los directivos, responsables de departamentos y cargos de dirección se tendrán que superar. Los profesionales de RRHH tendrán que brindar asistencia y asesoramiento a los cargos directivos, al tiempo que los animen a ofrecer opciones de trabajo flexibles.

 

Es posible que los directivos no sepan cómo medir el trabajo, la organización y la producción entre otros, durante este tiempo, especialmente si el trabajo remoto es algo nuevo en sus estructuras. Tengo que destacar que es fundamental que exista una relación de confianza para un trabajo óptimo y que facilite los éxitos. En mi opinión los directivos deberán entender que la presencia en el puesto de trabajo no es la clave del éxito. Además, deberán configurar nuevas formas de comunicación, nuevas delegaciones de responsabilidad y trabajar con sus equipos desde otro ángulo que garantice los objetivos.  

 

No quiero terminar el artículo sin hilar el concepto de responsabilidad social empresarial. Este concepto hace nombre a la actuación socialmente responsable de las empresas, que es un viejo tema de debate social, educativo, académico, económico e incluso político, que ha vuelto a aparecer con gran fuerza en los últimos veinte años. Esta idea hace referencia al alcance, intención y orientación de la gestión empresarial.

 

Pondré algunas preguntas que están en relación para poder visualizar de mejor manera el concepto: ¿deben tener las unidades empresariales un objetivo mayor que los incrementos anuales del beneficio? ¿deben las organizaciones contribuir y hacerse responsables de la mejora de la sociedad? ¿es el beneficio económico un reflejo de la incidencia de la empresa en la sociedad actual? ¿son los empleados el mejor activo que tiene la empresa?

 

Pues bien, a través de la flexibilidad laboral, las organizaciones empresariales tienen la mejor rampa de salida para abordar las preocupaciones de la sociedad, actuando con un enfoque amplio e integrador en la toma de decisiones. Y gracias a la situación de pandemia tienen la obligación de replantear y confeccionar  una nueva estrategia empresarial, y decidir sobre lo que conviene hacer o no. Así, opino que una gestión socialmente responsable debería alcanzar un buen solapamiento y equilibrio entre los intereses de la sociedad, los empleados, proveedores, clientes y el interés de todos los actores que intervengan en el proceso productivo y social de cualquier país.

 

En la actualidad, España está muy lejos de ese giro empresarial, pero es cierto que empieza a contagiarse de lo que viene ocurriendo en Europa durante los últimos años. Podemos ver como tímidamente el comportamiento empresarial español, en las actuales circunstancias, mantiene ciertas actitudes y comportamientos que se mueven en esa dirección conceptual. Las grandes empresas multinacionales que forman parte de los inyectores de la actividad económica han empezado a juguetear con implementaciones que garanticen la supervivencia de la empresa, de los puestos de trabajo, de la salud de sus empleados y se unen los ERTE ofrecidos por el Gobierno para reforzar su posición y solvencia. Bien es cierto que muchas empresas, sobre todo en el sector bancario e industrial abrazan a los ERE, pese a un incremento de sus beneficios en el primer trimestre de 2021 y de esta manera se alejan de la idea de la responsabilidad social empresarial.

 

Cuando una organización está dispuesta a ver la responsabilidad social empresarial, no como un instrumento de coste, de beneficio u oportunidad, es posible que se pueda aprovechar una serie de beneficios comerciales, una mayor productividad, adquisición de talento, retención de capital humano junto con un bienestar de los empleados y sostenibilidad humana.

 

“La burguesía no sólo forja su propia destrucción, sino también a su propio sepulturero: el proletariado.” Karl Heinrich Marx

 

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