
El pasado 11 de mayo se cumplieron 10 años del terrible terremoto de Lorca. Un triste recuerdo que cambió la vida de muchas personas.
Ese día, 11 de mayo del 2011 a las 18:47, un terremoto de 5,2 grados en la escala Richter sacudió a esta localidad de la Región de Murcia. Sus efectos se sintieron en toda Murcia.
Ese día 9 personas perdieron la vida en este suceso y 324 resultaron heridos y todos, absolutamente todos, quedamos conmocionados con las imágenes que se emitían en las cadenas de televisión de todo el país.
Toda la Región de Murcia y, poco después, toda España se volcaba con el pueblo de Lorca para ofrecerle ayuda a los afectados, múltiples afectados por este siniestro. Desde el primer momento los Servicios de Emergencia se encargaron de socorrer a los heridos y empezaron a organizar el campamento donde vivieron multitud de familias durante semanas, meses. Además, se movilizaron organizaciones no lucrativas (Cruz Roja, Cáritas…) para ofrecer sus servicios y ayudarles a coordinar la gestión de las ayudas y poder entregarlas a los ciudadanos.
Además, las empresas se encargaban de recoger alimentos, mantas, artículos básicos de aseo, productos infantiles para los niños y bebés que estaban en la intemperie… Nadie tuvo que coordinar este instinto inicial de ayuda, todos sabíamos qué hacer, cómo hacerlo y cuándo hacerlo. Ese día se desató lo que yo llamaría Responsabilidad Humanitaria.
Esta situación de entrega total hacia el pueblo de Lorca duró varias semanas, lo que permitió ayudar a salir de una situación extrema a la multitud de personas que habían perdido negocios, casas y, sobre todo, recuerdos.
De repente, se oyó un estruendo, el mayor estruendo que se puede oír, el silencio.
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Todo había pasado, los telediarios, la prensa, la radio, habían dejado de emitir noticias sobre Lorca. Supongo que será porque después de la tempestad vuelve la calma, pero las empresas de Murcia, de España, esas empresas que se habían volcado con Lorca ya no estaban. Algunas quedaron, pero muy pocas.
Y sí, es lógico que esto pase, es lógico que todo tenga que volver a la normalidad, la vida sigue y las empresas deben seguir. Sin embargo, hay una cosa que no puedo compartir y es el oportunismo. ¿Nadie se ha aprovechado del terremoto de Lorca para dejarse ver?
Si miramos fuera de nuestras empresas, de nuestras vidas, existen muchos “Lorcas”: situaciones de pánico, de pérdidas humanas, de pobreza, de necesidad, de inmigrantes que se juegan la vida buscando “el Dorado”, de familias rotas por esta terrible pandemia que estamos sufriendo… y esas también se merecen que hagamos un esfuerzo por ellos.
Un día tomando café, en el centro de Murcia, escuchaba a una persona que le decía a otra “Todos se han volcado con Lorca, que está muy bien, pero ahora ya no hay nada para los demás”. En España hay más de 20.000 ONG que, diariamente, se enfrentan a un terremoto interno (pobreza infantil, falta de recursos, drogodependencias, maltrato, medio ambiente, educación, discapacidad, inmigración, acoso, discriminación, …) y también se merecen que les dediquemos nuestro tiempo.
Todos nos sentimos orgullosos de trabajar la Responsabilidad Social Empresarial o, a nivel de ciudadano, la Responsabilidad Social Individual, pero seamos coherentes con lo que hacemos no con lo que decimos. Hago mía una frase de Séneca que decía “La satisfacción de una buena acción es haberla hecho”.
Hagamos buenas acciones y sintámonos satisfechos, somos capaces. Recordemos que el 11 de mayo del 2011, en Lorca, fue el día en el que dejamos de mirar hacia otro lado.

