
El sector hotelero español afronta con un optimismo contenido la llegada del verano, ya que la elevada incertidumbre que rodea a aspectos fundamentales como la evolución de la pandemia o las restricciones de movilidad no permite lanzar las campanas al vuelo.
En general, las voces del sector apuntan a que la temporada alta será mejor que la del año pasado, cuando las vacunas para combatir el coronavirus aún no eran una realidad y la cifra de contagios repuntó tras una rápida reapertura para salvar el verano.
Sin embargo, las previsiones contemplan que la actividad turística aún quedará lejos de los niveles récord registrados en 2019, año previo a la llegada de la pandemia.
Según el presidente de la Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos (Cehat), Jorge Marichal, la situación sigue siendo complicada para el sector, pese al avance de la campaña de vacunación.
Por ello, advierte de que hay que "consolidar poco a poco esta recuperación sin cometer errores del pasado, porque un paso en falso puede ser fatal" y podría arruinar el negocio en los meses estivales.
La tendencia observada, según un portavoz del Observatorio Nacional del Turismo Emisor (ObservaTUR), es que en cuanto se retiren las restricciones, "la gente tiene muchas ganas de viajar".



