
“Un 3 de junio de esta primavera,
un café en la Plaza de las Flores,
converso con Rosa sobre la Misericordia,
un apunte y un pétalo de rosa que cayó sobre mí en el cielo de Madrid.”
La mañana en la claridad de su luz, de su aire, un temprano café y la grata conversación va transmutando de color.
El “shock” emocional que nos produce al ver a personas externamente pobres y vagabundos, hombres y mujeres con carencias reales, deambulando de un lado para otro por las calles, nos hace cuestionarnos sobre la idea de la fragmentación, de la dignidad por querer sobreponerse desde el olvido.
Viene en nuestro dialogo, como Rosa entrelaza el recuerdo de la novela Misericordia del escritor español Benito Pérez Galdós publicada en la primavera de 1897, con emociones escondidas en esta vida y sobre aquellos que están en soledad, a los abandonados que viven las 24 horas del día en plena oscuridad y carentes de realidad porque el sol no existe para ellos.
![[Img #82713]](https://murciaeconomia.com/upload/images/06_2021/352_portada_de_misericordia_1897.jpg)
Galdós abordó esta obra con un notorio esfuerzo por preservar un aparente pesimismo de la realidad española en el zenit de su carrera. El autor se vería envuelto en una operística observación de los espectáculos más tristes sobre la degradación humana.
Durante este dialogo nos propusimos poder descender por un instante a esa realidad como en una caída libre y estallar contra ese suelo que nos aguanta y nos observa como marionetas dormidas.
Porque, en esta sociedad anestesiada, para sentir hay que vivir el impacto, pero esa es la clase de “shock” que preferimos sentir como un instante positivo, con una sobredosis de realidad en una cierta polaridad entre dos épocas que seguramente poco se alejan el uno del otro, como me ocurrió con ese pétalo de rosa, cayendo sobre el pequeño apunte que desde aquel edificio de Madrid Galdós seguramente también deshojó.
![[Img #82712]](https://murciaeconomia.com/upload/images/06_2021/1779_photo_of_benito_perez_galdos.jpg)
Vivimos hoy también sobre este cielo donde las capas ínfimas de la sociedad nos describen y nos presentan versiones humildes, pobres, extremadamente miserables y dolorosas que se muestran cada vez mas cerca de un mundo de sombras y marionetas.
Así es como en nuestra conversación buscamos donde hallar una época donde la pobreza, la honradez y los más desoladores episodios del dolor del ser son ironía, optimismo y bondad soñando por tener un futuro mejor.
La mayoría también tienen sus sueños, aquellos que llegaron tarde, con malos hábitos, y tal vez ni tan siquiera esculpieron la sombra de ese mundo ansiado.
La única razón por la que dejo algún recuerdo escrito es porque deseo persistir en la idea de que los mejores sueños están por llegar—pues soy muy fantasioso—, componiendo frases o textos futuros.
-Tal vez diría Galdós que bailamos entre disfraces para mitigar nuestro sufrimiento, nuestra pobreza, nuestro frío y la soledad que nos imprime este abandono social. -

