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Opinión |
Lunes, 30 de Julio de 2012

¿Funcionará?

En uno de los momentos más críticos para el euro, cuando el ruido dominante es el de las líneas rojas y el de los planes 'B' frente a una posible ruptura del euro, Draghi ha dicho el pasado jueves que el BCE hará lo "necesario" para salvar al euro y que, además, será "suficiente". Palabras que fueron un revulsivo para unas bolsas y unos mercados de bonos extremadamente sobrevendidos. El tipo de interés del bono del Tesoro español bajo de golpe casi un punto, desde un tipo superior al 7,5%, nunca antes visto.

Pero, ¿puede Draghi afirmar con seguridad que sus medidas, cualesquiera que sean, funcionarán? La respuesta simple es que no. Los Bancos Centrales pueden ayudar mucho, y disponen de poderosas herramientas para modular el curso de la economía, pero no está en su mano, lamentablemente, asegurar el futuro de la manera en la que lo ha hecho Draghi. El mismo Draghi sabe bien que la economía tiene sus reglas y que los Bancos Centrales no son ajenos a esas reglas y que no se pueden alterar las reglas económicas básicas, como no se pueden cambiar las leyes de la naturaleza.

Los Bancos Centrales no pueden ir mucho más allá de una labor de asistencia y ayuda a los procesos que inevitablemente van a tener lugar en las economías. En lo que a la zona euro se refiere, Draghi ha venido a decir que el BCE va a intervenir, directa o indirectamente, comprando deuda pública española e italiana. Si efectivamente lo hace, superando las resistencias alemanas, lo que conseguirá es ganar tiempo para hacer las dos cosas necesarias. La primera es que los países altamente endeudados como España e Italia tomen de verdad medidas estructurales de fondo, que hasta ahora se han evitado. La segunda es que la zona euro se dote de unas instituciones que permitan una gobernanza común y que blinden de verdad la supervivencia del euro.

Ninguna de las dos es tarea fácil, haya o no haya intervención de las economías española e italiana, y ninguna de esas dos tareas deja de ser necesaria porque el BCE ahora compre deuda. Al revés, se hacen aún más necesarias. Como ha dicho en su reciente informe el Banco de Pagos de Basilea (BIS) el peligro de la ayuda monetaria de los Bancos Centrales es que evitan que los Gobiernos y los agentes económicos adopten los dolorosos ajustes y medidas de reforma estructural que deben tomar para corregir lo que estaba funcionando mal.

Todo esto quiere decir que la ruptura del círculo vicioso de la actual crisis y el inicio del círculo virtuoso no van a venir por el BCE sino por la propia dinámica de la economía. Una economía sujeta al gran proceso de reducción de los niveles de deuda y de transformación estructural. Es bueno tener esto claro para no confundirnos. Y desde esta óptica, la necesidad de un nuevo modelo de intervención para las economías que necesitan reformas estructurales sigue siendo igual de válida que antes de las palabras de Draghi. Hay que recordar que el BCE ya compró bonos italianos y españoles el pasado agosto, lo cual no funcionó, y ya lanzó el pasado diciembre un macro programa de más de un billón de euros a tres años, el LTRO, cuyo efecto solo duró hasta marzo.

En ese contexto hay que analizar también lo dicho por Merkel y Hollande tras su reunión del viernes pasado. No es nada nuevo, es solo confirmar su compromiso con el euro, lo que no es poco en los momentos actuales de dudas sobre el futuro de la moneda única, pero evidentemente las dificultades y los riesgos asociados a todo lo que hay que hacer para salvar al euro siguen ahí, exactamente igual que hace una semana cuando las bolsas se hundían.

En suma, estamos viendo un pequeño giro táctico dentro del modelo "turbio" de gestión de la crisis por el que ha optado la zona euro. Ahora lo que toca es tranquilizar. El BCE ha sugerido que podría estar diseñando el nuevo "modelo de intervención" al que nos referíamos la semana pasada, es decir el modelo de intervenir en el mercado secundario de los Tesoros en dificultades para evitar subidas de tipos por encima del 6 o del 7 por ciento, pero manteniendo abiertos los mercados primarios de emisiones.

Si salimos de la zona euro y nos fijamos en la economía americana, el viernes pasado comprobamos una vez más la desaceleración global (global slowdown) con el mal dato de crecimiento del PIB americano del primer trimestre, que ratifica la debilidad tantas veces advertida por Bernanke. Las cifras de las empresas confirman esta desaceleración, ya que vemos menores ingresos en casi todas ellas, incluso en empresas como Apple o Facebook, tan dinámicas hasta hace poco.

La reacción del pasado viernes indica que los inversores solo piensan en las inyecciones monetarias, ya que tras el mal dato de PIB americano, las Bolsas subieron al pensar que la FED puede adoptar un QE3 en su reunión del miércoles 2 de agosto, y al ratificar Merkel y Hollande su compromiso con el euro, palabras que los mercados vieron una autorización al BCE para que compre deuda soberana de España e Italia.

Las bolsas y los bonos han terminado la ultima semana de julio disparados al alza, bajo la tesis de que el próximo miércoles la FED pondrá en marcha nuevos apoyos monetarios, tal vez una QE3, y el jueves el BCE desvelará un amplio programa de apoyo a los bonos españoles e italianos. Por eso las reuniones de la FED y del BCE van a marcar la semana, junto con el informe de empleo y los ISM de manufacturas (miércoles) y de servicios (viernes) de la economía norteamericana. En EEUU el miércoles 1 de agosto es la última oportunidad de la FED para hacer un QE3 ya que luego empieza el periodo electoral. En Europa la reunión del BCE se hace tras la enorme expectativa levantada por las palabras de Draghi. También el Banco de Inglaterra tendrá presión para ayudar a su economía, tras el pobre dato del PIB inglés en el segundo trimestre.

En cuanto a resultados empresariales tenemos General Motors, AIG, Berkshire Hathaway, Johnson&Johnson, UBS, Deutsche Bank, o BBVA, entre otros.

Aunque las subidas de las bolsas basadas en el impulso de los Bancos Centrales pueden durar meses, como ya se vio en 2009 desde abril hasta diciembre o este mismo año 2012 desde enero hasta marzo, pensamos que los estímulos monetarios son cada vez menos efectivos.

Por ello, una vez que se deshagan las posiciones cortas, no vemos mucho recorrido al alza y apostamos por un cierto enfriamiento de las Bolsas en el inicio de agosto, tras las enormes expectativas despertadas.

Si los mercados continúan con su repentina euforia alcista, no nos importaría cambiar la posición de comprar opciones call que recomendábamos la semana pasada y que tan bien ha funcionado, y empezar a comprar opciones put o incluso vender opciones call, sobre todo en el Dax, a precios de ejercicio por encima de los 7.000 punto'.

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