
Dice Kike Siscar (Torre Pacheco, 1983) que el día que el destino decidió cruzarse en su camino, había en el hospital Virgen de la Arrixaca cerca de 40 personas esperando a que alguien les dijera cómo se encontraba y que, ante el volumen de gente que había fuera apoyándole, varios sanitarios se preguntaron quién había sido el accidentado.
Entonces, era Kike, un joven de veinte años a quien un accidente de coche le cambió la vida. Los de la sala de espera eran sus amigos, familiares, allegados y compañeros -o su energía, como se refiere él- quienes decidieron permanecer a su lado desde aquel día hasta la hoy.
Tras ocho años dedicándose al tenis en silla, el deportista se prepara esta vez para acudir a los Juegos Paralímpicos en Tokio este verano. Un sueño que hace apenas unos años lo apuntó a su lista y que hoy ya es una realidad.
Kike, quien empezó a jugar a tenis en silla por recomendación de un amigo, confiesa que para él este deporte es algo imprescindible en su vida. "No me imaginaría mi vida sin el tenis, me veo fuerte para seguir muchos años más. Al igual que cuando comencé, lo repito; el día que no disfrute, lo dejaré. Me da igual si soy el 'número 1' como el '100', cuando dejé de disfrutar con este deporte, le diré adiós".
El tenis se ha convertido en la forma de vida del pachequero, quien con veinte años tuvo que cambiar su carrera deportista a causa del accidente. Kike, que salió del hospital de Toledo en silla de ruedas, es ahora un hombre independiente y puede caminar con ayuda de unas muletas.
"La vida te va dando cambios y me cambió el futbol por el tenis en silla y, ahora, soy muy feliz. Cuando tuve el accidente era jugador y entrenador de fútbol, aunque en mi adolescencia también jugué al tenis durante cuatro años. Al final, tuve que adaptarme a mi nueva forma de vivir. Salí de Toledo con una silla de ruedas. Lo hablé con mi fisio Ramón, lo que quería era valerme por mi mismo y así lo hice. Ahora puedo ir sin muletas por casa o con una en el trabajo. Adaptarme lo antes posible era lo que yo iba a hacer y lo conseguí con creces".
Confiesa Kike que a pesar del accidente, siempre mantuvo un pensamiento muy positivo. Asegura encontrarse en su mejor momento tanto físico como psicológicamente y aunque reconoce que su forma de ser tan competitiva tiene que ver en su progreso, alega ser trabajo de todos aquellos que le rodean, desde sus entrenadores, hasta familiares y amigos, a quien él se refiere como "la energía de su vida" y el motivo por el que él ahora se encuentre feliz.
Ahora que el tenista está en la cima, ve por todas las etapas que ha pasado en su carrera deportista. Tras jugar con la selección española, jugar una Copa del Mundo, ser galardonado con títulos nacionales e internacionales, llega su gran debut, participar en los Juegos Paralímpicos de Tokio 2021.
"Participar en los Juegos es lo más grande para cualquier deportista. Después de eso conseguir una medalla, claro, pero siendo realista, es totalmente utópico conseguir esto, algo ilógico. Los 14 primeros del mundo están por encima del resto, yo juego en mi escalon y con mi nivel puedo quedar del 20 hacia abajo. Eso sí, lo daré todo. Las medallas están muy duras, pero en el momento que me meta en la pista lucharé a por el oro".
Recién vacunado contra la covid-19 y preparado para cumplir uno de sus gran sueños, Kike solo espera conseguir un logro más. Lo tiene claro y asegura que hará todo lo que está en su mano para dar a conocer en la Región de Murcia el tenis en silla, para que todas aquellas personas que estén en una situación similiar a la de él, puedan disfrutar de este deporte y convertirlo en un estilo de vida como él lo hizo.







