El copyright de Juan Carlos I
El martes, cuando los nuevos tenientes del Ejército del Aire y los invitados al acto de Entrega de Despachos en la AGA esperaban la llegada del Rey Felipe VI, se daba la bienvenida a los asistentes con “orgullo y satisfacción”, una frase que no pasó desapercibida y que granjeó alguna que otra exclamación referida al Rey Juan Carlos I.
Esta frase tiene su origen en los discursos de Navidad del anterior monarca, cuando se dirigía a los españoles y les alentaba a seguir en la brecha, algo que a él le llenaba de “orgullo y satisfacción”. Desde entonces ha sido objeto de muchas memes y de un recurso en cualquier discurso o escrito para manifestar la sintonía de quien lo dice con las personas a las que va dirigido, como si fuera una felicitación y un agradecimiento.
Sin duda al Rey Emérito no se le ha pasado por la cabeza patentar la frase porque, sin lugar a duda, el copyright es suyo.
Como el copyright es el derecho exclusivo de un autor, editor o concesionario para explotar una obra literaria, científica o artística durante cierto tiempo, si Juan Carlos decidiera inscribir la frase los derechos de autor serían suyos. Mientras nos quedamos con ella y con la referencia cada vez que la oímos o pronunciamos, así como un guiño a la simpatía del Emérito.
Algo similar ocurre con la Reina de Inglaterra con su célebre “muy husband and I” cuando inicia los mensajes y que suele ser bastante imitado.
Y también la histórica frase “no me temblará el pulso” atribuida a Franco, o “puedo prometer y prometo” de Adolfo Suárez, así como la recurrida “ni está ni se le espera” de Sabino Fernández-Campo o la más reciente históricamente del “Váyase señor González” del expresidentes del Gobierno, José María Aznar, que han sido objeto de imitación y uso ante determinados casos y elocuencias y a las que se ha echado mano en circunstancias divertidas.
En cualquier caso con copyright o sin él “me llena de orgullo y satisfacción” no puede evitar la vista hacia Juan Carlos I y, desde luego, cuenta con la simpatía de quién lo escucha y tiene acierto asegurado.





















