
¿El acto de componer música es un acto espontáneo sin un objetivo concreto o por el contrario sigue un plan determinado?
Los músicos a veces creamos a partir de un estímulo concreto, sea este una imagen, una historia, un sonido, una idea sonora... sin embargo, en otras ocasiones improvisamos y nos dejamos llevar por la intuición. En este mundo de hoy poco o nada se valora la intuición, pero la intuición es una forma de pensamiento en un plano diferente al racional.
Definida la intuición como "la habilidad para conocer, comprender o percibir algo de manera clara e inmediata sin la intervención de la razón", podría llevarnos a pensar que esta estaría contrapuesta a la razón, pero no es así.
Nos consideramos seres racionales y valoramos la creencia de que una decisión debe ser tomada de manera racional. Sin embargo, el 75% de las decisiones que tomamos lo hacemos desde el cerebro reptiliano. Sí, has leído bien. Nuestro cerebro físico incluye 3 partes según el grado de desarrollo evolutivo. La parte más antigua es la que compartimos con los reptiles. Dicha estructura sería la responsable de las conductas simples e impulsivas que responden a los estados fisiológicos del organismo: miedo, hambre, enfado… El cerebro límbico es aquel que compartimos con los mamíferos. Este sistema límbico es la parte del cerebro especializada en la gestión de las emociones, el aprendizaje y la memoria. Si una conducta produce emociones agradables, tenderemos a repetirla, mientras que si produce dolor tenderemos a evitarla. El neocórtex es el cerebro racional, es la estructura más nueva, la que hace menos tiempo que se ha desarrollado y la que nos distingue de los animales. El neocórtex está formado por las partes de nuestro cerebro que gestionan la inteligencia abstracta, el razonamiento, el lenguaje, la memoria...
Lo interesante es que esta estructura triúnica funciona como un todo debido a que nuestro cerebro humano es el resultado de un proceso estratigráfico, es decir, que se ha ido desarrollando con capas sucesivas: el cerebro instintivo reptiliano, el más profundo y primitivo, al que se superpone un cerebro emocional e intermedio y, sobre ese, se deposita un cerebro racional y moderno.
Teniendo en cuenta esta estructura triúnica de nuestro cerebro, si volvemos a leer la pregunta inicial podemos responder que no es incompatible la intuición con la razón. Somos capaces de componer dejándonos llevar por la improvisación y al mismo tiempo aparecerán estructuras que ya tenemos previamente incorporadas y que interactuarán con la improvisación. Hay una chispa inspiradora inicial que sirve para arrancar el proceso al que se irán incorporando mecanismos racionales. Las dos dimensiones, la de la construcción consciente y calculada y la del balance en un gesto único y rápido de los equilibrios y, consecuentemente, de la elección rápida que sigue de una convicción no muy explicable, no se oponen, pueden coexistir. Albert Einstein abundó en esa dicotomía al afirmar que "La mente intuitiva es un regalo sagrado y la mente racional es un fiel sirviente. Hemos creado una sociedad que rinde honores al sirviente y ha olvidado al regalo". Si la humanidad ha llegado hasta aquí y a ser lo que hoy somos es gracias a la intuición.
El proceso artístico posee un componente intuitivo enorme. Los artistas generan nuevas ideas, nos amplían la mirada y nos abren las puertas a caminos diversos. George Gershwin, compositor norteamericano de origen judío, 1898-1937, fue un músico intuitivo que supo conciliar su manera de entender la música con las tendencias de la época. También fue un músico autodidacta, aprendió a tocar él solo el piano. Más tarde quiso recibir clases de Ravel y de Stravinski, pero ambos rechazaron ser sus maestros. La vida y su intuición le llevaron a encontrar su sonido, el cual queda representado en obras tan innovadoras con "Rhapsody in Blue" con su famosa entrada de clarinete, en la que aúna la tradición popular pianística, el tratamiento armónico de la música del teatro de variedades y toda la atmósfera del blues afroamericano; "Un americano en París", que todos disfrutamos en la película del mismo nombre, y la maravillosa ópera "Porgy and Bess", que sigue siendo la ópera norteamericana por antonomasia y continúa representándose con éxito en todos los teatros del mundo.
Un abrazo sonoro.

