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ENTRE TÚ Y YO

Los nuevos tuaregs

Juan Luis Pedreño Miércoles, 01 de Septiembre de 2021 Tiempo de lectura:

 

No hace mucho que tuve la ocasión de viajar a Marruecos, adentrándome con el resto del grupo en el desierto de Merzouga, una de las joyas del Sáhara y un lugar increíble para descubrir rincones y gentes que no se ven en nuestra sociedad actual.

 

Y fue allí, precisamente allí, donde pudimos cruzarnos con algunos habitantes que, a lomos de sus dromedarios y con la casa prácticamente a cuestas, mantienen hoy en día una vida muy parecida a esos nómadas, al más puro estilo de los tuaregs en de los pueblos bereber y que tanto han habitado por esas zonas desérticas, inhóspitas y preciosas. Todo eso a la vez. Toda una maravilla. Y ahí siguen. Los nómadas y su permanente búsqueda de un emplazamiento que les permita vivir en las mejores condiciones, en función de sus necesidades. Buscando el mejor lugar.

 

Y frente a ello, el sedentarismo de las sociedades más sofisticadas. Que no se yo, que es mejor. Porque si te toca vivir en el lado bueno, como dice la canción de nuestro añorado Pau Donés, pues genial. Pero en caso contrario, la cosa ya no se ve tan bonita. Y entonces viene la desgana, la apatía. Y entonces surge el deseo de migrar, de montar la casa en el coche y buscar un lugar mejor para vivir y para trabajar. Pues eso, que igual hay que pensar que lo de ser nómada, según te vaya la vida, no es malo.

 

A lo que voy. Resulta que, en un mundo vertiginoso, ha surgido un nuevo concepto en la sociedad. No es válido aún para todos, pero cada vez irá a más. Créanme. Y no me refiero a los tictockeros. Se trata de los denominados “nómadas digitales corporativos”. Un concepto mucho más amplio que el de teletrabajadores, bien conocido por todos. La idea es que empresas de cualquier lugar del mundo, elijan algunas ciudades que destaquen por su clima, su gastronomía, su ocio, sus gentes y sus infraestructuras tecnológicas, de modo que sus trabajadores, puedan desplazarse a esos paraísos a seguir haciendo lo mismo que hacían en Berlín, en Milán o en Bruselas. Que no es que no sean ciudades interesantes, pero qué quieren que les diga. Yo soy de Cartagena y eso es otra categoría para venir a cambiar de aires.

 

En España, ya se están dando esos pasos en ciertas ciudades o pueblos con encanto, para que puedan facilitar a las empresas, a las corporaciones, el desplazar a los suyos para terminar un proyecto y que sean más felices en un entorno nuevo. Y a mayor felicidad personal, pues ya saben que el rendimiento sube. Y la empresa lo agradece. Eso está inventado desde hace tiempo. Es el círculo perfecto.

 

En definitiva, con los nómadas digitales, los nuevos nómadas del siglo XXI, todos ganan. Los de aquí y los de allí. Los del norte y los del sur. Y es que los nuevos nómadas del siglo XXI los empezaremos a ver pronto con sus portátiles y sus móviles. Muy pronto.

 

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