En los últimos días se ha producido uno de los hechos más vergonzantes que podemos recordar. El mundo, que algunos llaman desarrollado, ha salido despavorido de un país donde han intentado, durante 20 años, instaurar la democracia: Afganistán.
Las imágenes que hemos podido ver en los medios de comunicación son, simplemente, lamentables. Niños, mujeres, hombres con la mirada perdida, intentando agarrarse a la mínima esperanza de futuro para ellos y, muriendo por intentarlo.
Para construir una democracia deben pasar más de 20 años, además hay que hacerlo con otros mimbres. Así no y las consecuencias están ahí.
Viendo estas imágenes me viene a la mente un breve post que escribí en noviembre de 2016 recordando la matanza que se produjo en Nigeria de niños y niñas en Nigeria.
“Bab'Aziz, una canción (aconsejo oírla mientras lees esto) que escuché por primera vez de la mano de Carlos Alsina narrando la atroz noticia sucedida en Nigeria donde niños, sí niños y niñas eran asesinados por un grupo terrorista.
He de reconocer, y no siento la menor vergüenza en decir, que lloré, lloré desconsoladamente al pensar que unos seres inocentes que no saben de qué va esto de vivir tenían que ver cortada su ilusión de jugar, de crecer, de ser alguien en la vida porque alguien decidió que era su momento.
Lloré desconsoladamente porque sentí rabia de ver en lo que se estaba convirtiendo el mundo, en lo que nos estábamos convirtiendo las personas.
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Pero claro, cuando sucedió este hecho en Nigeria, todos nos sentimos inmediatamente horrorizados por lo sucedido, pero muy pronto miramos hacia otro lado porque esto está muy lejos. Se nos da muy bien eso de decir esto a mí no me va a pasar y girar la cabeza.
Pues bien, que lo piensen ahora los habitantes de París, Turquía, Estados Unidos, Bélgica, Alemania, España, … que sienten horrorizados el azote de la sinrazón.
Lloré de lástima por ver que alguien necesita de las armas para conseguir el poder, MALDITO PODER Y MALDITOS SEAN TODOS los que piensan que el mundo es un sitio donde con una pistola se puede conseguir cualquier cosa.
Pienso que todos deberíamos comenzar a llorar a ver si un mar de lágrimas puede inundar el terreno del miedo, el odio, el poder y la maldición. Quiero un mundo mejor donde cada uno de nosotros sea feliz. ¡Tan difícil es!
Yo seguiré llorando, pero no decayendo. Llorar no es síntoma de debilidad sino de fuerza, que se concentra en una lágrima para no salir por el corazón.
Pasa el tiempo y parece que no ha cambiado nada.

