
La selección española no tuvo rival en una Georgia mermada por las bajas y aprovechó la ocasión para rescatar la añorada contundencia (4-0), con lavado de cara al once de Luis Enrique, sentenciando el duelo con tres tantos en la primera parte que aumentan la presión a Suecia en el pulso por la plaza que da acceso directo al Mundial.
El partido fue tan plácido que el seleccionador se permitió hacer numerosos cambios durante el transcurso del mismo. Así, en el minuto 74, el guardameta cartagenero Robert Sánchez salió en sustitución de Unai Simón, titular habitual en los últimos meses.
Sánchez, de 23 años, ya formó parte de la plantilla de España en la pasada Eurocopa, aunque su debut se produjo ayer en el Nuevo Vivero de Badajoz. Luis Enrique responde de esta manera a la confianza que ha venido ofreciendo en el portero del Brighton & Hove Albion, de la Premier League, y a los rumores que desde Inglaterra apuntaban a una posible tentativa de la selección dirigida por Gareth Southgate para que el cartagenero se decantase por jugar con los pross.
El primer partido tranquilo de España camino de Catar 2022 llegó con revolución de Luis Enrique en su once. Rejuveneció tanto el equipo que César Azpilicueta portó el brazalete de capitán con 29 internacionalidades. La velocidad en el juego y el físico por encima de la experiencia. Jugadores como Koke y Sergio Busquets, malparados en el repliegue en la derrota de Suecia, relegados al banquillo. Era un buen día para probar nuevas caras.
Los goles llegaron a cargo de Gayá, Soler, Ferrán, en la primera parte, y Sarabia en la segunda mitad, para redondear la goleada, que pudo ser aún mayor si el VAR no hubiese anulado dos goles a los españoles, que este miércoles se medirán a Kosovo a partir de las 20:45 horas en suelo kosovar en su camino al Mundial del próximo año.








