
El presente año está siendo el de las fusiones y los anuncios de despidos masivos en el sector bancario. El último, el planteamiento del ERE del Banco Sabadell, que afectará a alrededor del 13% de la plantilla con el despido de hasta 1.900 trabajadores, modificando radicalmente la estructura de la entidad.
En este proceso de reajuste de las plantillas de los bancos, “podría estar influyendo la concesión de los préstamos avalados por el ICO”, en opinión de Jordi Solé Tuyá, director ejecutivo de la empresa de financiación Kreedit. Mediante estos préstamos, durante el período más duro de la pandemia el instituto público ha avalado los créditos bancarios en condiciones muy favorables para las empresas.
Este experto explica que, dentro de la relación de financiación entre los bancos y las empresas, procesos como la negociación de las pólizas de crédito, descuentos comerciales o confirming tenían un papel muy importante antes de estos préstamos. “En este ámbito, el valor presencial estaba muy arraigado, ya que los empleados del banco acudían cada año a las empresas para negociar la renovación de todas estas líneas de financiación de circulante”, prosigue.
Se trataría de elementos, por lo tanto, menos permeables a los procesos de digitalización y automatización que ya se estaban desarrollando de forma previa a la pandemia. Sin embargo, según señala Solé, “debido a la irrupción de los ICO los bancos han cancelado muchas pólizas de financiación de circulante de renovación anual, por préstamos ICO a medio-largo plazo”.
Esta situación se da, advierte Solé, porque “los préstamos ICO colman las necesidades de financiación de circulante de las empresas y, por tanto, van a requerir menos líneas de renovación anual”, a la vez que la banca “dispone de una inversión garantizada por el Estado con una rentabilidad que difícilmente obtendría en ningún otro perfil de inversión”. De este modo, la concesión de créditos de circulante para las empresas ya no es tan necesaria como antes y los bancos no están interesados en darlos.
Por ello, señala Solé, los bancos “tienen más posibilidades de prescindir de su capital humano”, ya que uno de sus grandes volúmenes de trabajo, que implicaban casi necesariamente la presencialidad, se ha disminuido notablemente.
“Los préstamos ICO han sido un instrumento extremadamente útil durante la pandemia para asegurar la viabilidad de las empresas”, asegura este técnico quien advierte de que, por otro lado, “se trata de un estímulo que hay que aplicar con cuidado”, ya que en su opinión “podría provocar alteraciones irreparables en el sistema”.
Los ERE bancarios
También reflexiona sobre cómo la pandemia ha afectado y ha profundizado una serie de cambios, de los que los préstamos ICO tan solo conforman una parte. “La realidad es que la toda la banca tiene que desprenderse de una parte importante de sus plantillas porque el sector bancario no es rentable tal como ha venido operando hasta ahora”, asegura Solé.
En este sentido, desde el Banco Sabadell aluden a que la rentabilidad actual se sitúa en el 3%, muy por debajo del coste de capital, superior al 9%, por lo que, por una cuestión de viabilidad, los despidos son necesarios. De este modo, sumando todos los ERE planteados, alrededor de 20.000 trabajadores podrían estar afectados en todo el período pandémico.
Esto incluye también el cierre de sucursales, que para cuando termine el año podrían sumar más de 5.000 desde que comenzara la pandemia. “Esto se debe a la aceleración de la digitalización y la automatización de procesos”, explica Solé, quien añade que unido a “las fusiones entre bancos”, son los principales condicionantes por los que están ocurriendo estos procesos.

