
¿Qué somos, si no nuestros pensamientos?
La calidad de los sentimientos que proyectamos depende mucho de lo que pensamos.
Cada viernes en mi sección os presentaré situaciones en las que sentir y pensar irán de la mano, y otras en las que pensamiento y sentimiento no estarán en la misma onda.
Lo ideal es mantener alineados los pensamientos y los sentimientos, y de esta manera conjugar la intuición con lo racional, pero en ocasiones nuestras actuaciones, tras intentar poner de acuerdo lo que sentimos y lo que pensamos, no resultan lo que esperamos, ya que, si no llegan a conectar, el resultado puede ser no deseado.
Y ¿qué creéis que es primero? ¿Pensar o sentir?
Cuando pensamos… ¿Generamos sentimientos que responden a la forma en la que estamos pensando o por el contrario al sentir emociones, automáticamente el pensamiento racional se pone en guardia?
La vinculación entre pensar, sentir y actuar conducirá nuestra vida a ese equilibrio que todos buscamos, manteniendo la balanza en armonía.
La forma de llevar a cabo nuestras acciones puede cambiar de manera radical dependiendo de hacia dónde se incline la balanza, si el peso de la razón es o no superior al del sentimiento.
En ocasiones en un abrir y cerrar de ojos entendemos que eso que nos pasa por la cabeza, no es lo adecuado si no nos hace sentir bien y otras veces, sabemos a ciencia cierta que tenemos que ir a por todas. Si nos emociona, es lo que debemos hacer.
Viviremos situaciones apasionantes, divertidas y caóticas, dependiendo de si la razón supera al corazón, o si por el contrario las emociones se imponen a la racionalidad.
Conectando… calentando motores… ¡este otoño promete!
Dentro de quince días más sobre pensar y sentir… ¡Buen mes de septiembre!
Un beso. Mariate.

