Nave de Sudecasa en el polígono Cabezo Beaza, en Cartagena. Foto: Google View
Suministros de Cartagena, Sudecasa, no puede más y ha solicitado la liquidación de la empresa. En concurso de acreedores desde el pasado abril, esta firma es uno de los referentes en la venta de suministros industriales de ferretería, efectos navales y material electrónico y eléctrico de Cartagena.
Unas deudas financieras superiores a 1,2 millones de euros con cuatro entidades bancarias, lo que sumado a las deudas con Hacienda y Fogasa, y otro medio millón de euros de deudas con los proveedores sumaban 2,4 millones de euros. Estas fueron las razones que llevaron a la empresa a solicitar el concurso el pasado abril, tramitado por el Juzgado de lo Mercantil número 3 de Murcia.
Como publicó MurciaEconomía, esta empresa con sede en el polígono Cabezo Beaza ya reconoció a finales de 2019 que tenía dificultades para renegociar unas pólizas de crédito que vencían en ese momento por un importe de 1.277.267 euros. Al tiempo que admitía que el total del pasivo superaba los 2,4 millones.
El informe de los administradores era posteriormente ratificado en la auditoría realizada por Correa Medina Auditores. Los firmantes indicaban que había “un incertidumbre material que puede generar dudas significativas sobre la capacidad de la sociedad para continuar como empresa en funcionamiento”.
Unos meses después las sospechas se materializaron y esta firma de suministros industriales fundada en 1976 se veía obligada a reducir costes cerrando la ferretería en la calle Ramón y Cajal en Cartagena y recurrir a la suspensión de pagos.
La administración concursal que lleva Abellán Administradores y Abogados no ha podido llevar a buen puerto la negociación con los acreedores buscando un convenio que permitiera la continuidad de la empresa y mantener el empleo de la mayor parte de los 17 trabajadores que componían la plantilla en 2019.
Sudecasa, que cerró el ejercicio de 2019 con unas ventas de 3,8 millones de euros, un 1,5% más que el año anterior, aportaba como garantías tres locales en Cartagena, así como ocho vehículos.

