
Agentes de la Policía Nacional se incautaron de un yate de lujo de 29 metros de eslora y lo trasladaron al Puerto de Cartagena. La Audiencia Nacional había decretado la intervención de la embarcación por un delito de blanqueo de capitales, a raíz de la detención y procesamiento de su propietario, un empresario vinculado con el futbol profesional.
La investigación y seguimiento de la embarcación resultó no fue sencilla, ya que su dueño evitaba estar localizable para la recepción del requerimiento. También dificultaba la localización del yate inscribiéndolo en puertos con datos antiguos, trasladándolo al extranjero, o fondeando en costa.
Al tener conocimiento de que esta embarcación tenía previsto dirigirse desde Baleares hacia la península, se elaboró y llevó a cabo un despliegue para proceder a su interceptación y traslado a Cartagena. La intervención del yate fue realizada por las Brigadas de Policía Judicial de Cartagena y de la Audiencia Nacional.









