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ENTRE TÚ Y YO

El verdadero origen del virus SARS-CoV-2 que originó la pandemia de la covid-19: una pregunta sin respuesta. ¿Qué precio debe pagar el autor de este crimen contra la humanidad?

Francisco Luis Velasco Miércoles, 10 de Noviembre de 2021 Tiempo de lectura:

 

Arma biológica, transmisión de animal a humano y una fuga de laboratorio son las tres hipótesis plausibles sobre cómo se propagó. Pero a pesar del esfuerzo de varias agencias de inteligencia norteamericanas, con la firme y omnipotente oposición de China, no se ha encontrado suficiente información para llegar a una conclusión definitiva.

 

La última evaluación actualizada de la Oficina del Director de Inteligencia Nacional de Estados Unidos sobre dónde comenzó el virus, ha descartado totalmente que fuera creado como arma biológica, pero mantiene intactas las otras dos hipótesis sobre el origen de la covid-19, haciendo hincapié en la más probable; la teoría de que el patógeno pudo salir de un laboratorio. En concreto, del Instituto de Virología de Wuhan.

 

Recordemos que el virus se identificó por primera vez en la citada ciudad china de Wuhan a finales de 2019. Sin mediar palabra, las autoridades chinas no tardaron en señalar con el dedo y vincular los primeros casos de la covid-19 a un mercado de pescado y marisco local, lo que llevó a los científicos a teorizar que el virus se transmitió por primera vez a los humanos a través de los animales. Ser un régimen comunista tiene sus ventajas... Pero recientes informes sugieren una creciente evidencia de que el virus podría haber surgido del laboratorio de Wuhan, a través de una fuga accidental. El gobierno británico, también involucrado en la investigación, cree que la hipótesis es «factible».

 

Ese último informe afirma tener «una confianza moderada» en que la primera infección humana fue el resultado de un accidente de laboratorio, probablemente relacionado con experimentación o manipulación de animales por parte de los investigadores chinos que trabajan en el laboratorio de Wuhan. La teoría del accidente también ha sido alimentada por el hecho de que tres miembros del Instituto de Virología fueron ingresados en el hospital en noviembre de 2019, varias semanas antes de que China reconociera el primer caso de la nueva enfermedad. El gigante asiático se opone a las críticas y niega que continúe obstaculizando la investigación global y resistiéndose a compartir información, criticando duramente dicho informe que tachan de «completa farsa política», rechazando cualquier vínculo entre la pandemia y el Instituto de Virología de Wuhan.

 

Pero ¿qué más se sabe del laboratorio de Wuhan?

 

Está entre los 50 en el mundo con el nivel más alto en bioseguridad (nivel 4), y es una de las instituciones científicas más prestigiosas de China. Su actividad se centra en estudios de virología, microbiología aplicada y biotecnología. Las investigaciones de riesgo y el estudio patogénico de enfermedades infecciosas emergentes se han convertido en uno de sus principales campos de investigación. Presume de obtener grandes logros en los estudios de origen animal del coronavirus, del síndrome respiratorio agudo severo (SARS) y los virus de la gripe aviar. Es una instalación que trabaja con patógenos peligrosos que no cuentan con vacunas ni tratamientos disponibles. Investigan animales, como murciélagos, y virus con potencial de convertirse en futuras pandemias.

 

En estos centros suele aplicarse una técnica de investigación que lleva tiempo preocupando a gran parte de la comunidad científica. Se trata de la ganancia de función, la cual modifica funciones de un virus para estudiarlo en profundidad. Incrementan las habilidades del patógeno, como su transmisibilidad, letalidad o habilidad para superar una respuesta inmune o vacunas y medicamentos. Esos nuevos patógenos que no existen en la naturaleza, en un momento dado, pueden crear nuevas enfermedades ya sea accidental o deliberadamente, y el mundo puede quedar sumido en una desagradable mezcla eterna de muerte e incredulidad. ¡Caramba! Esto me suena…

 

La tragedia se cernía entre bastidores. De hecho, en 2015, un grupo de científicos que trabajaban con el Instituto de Wuhan crearon un virus quimera a partir de dos coronavirus diferentes. El resultado fue una versión más peligrosa con el potencial de convertirse en pandemia. Lo habían hecho, y era lo que pretendían. En otros trabajos análogos, los investigadores chinos buscaron nuevos virus en cuevas en zonas rurales, los manipularon genéticamente y los estudiaron en el laboratorio de Wuhan. Había un peligro potencial en todo aquello, pero había que hacerlo. Resulta curioso que entre los que financiaron este proyecto figuren Institutos Nacionales de Salud estadounidenses, como también lo es, que el brote de Wuhan ocurriera prácticamente frente a las puertas del laboratorio líder en el mundo en la recolección, el estudio y la experimentación con los coronavirus procedentes de murciélagos.

 

«Blanco y en botella»

 

Numerosas voces se alzan estos días reclamando más controles internacionales sobre las instituciones y laboratorios donde se crean y estudian estos virus peligrosos. Sobre todo, aquellos que experimentan con la técnica de ganancia de función, ahora en el centro de la polémica, pero el daño está hecho. Había que decirlo y además es verdad: 240 millones de casos de covid-19 en todo el mundo y más de 4,9 millones de muertes lo atesoran. Pero esa no es la única verdad. Hay otras verdades que resultan muy incómodas. Como por ejemplo que sea cual sea el origen real de la pandemia, quizá por intereses políticos, y en cierto modo, por las petulantes y complejas ansias de poder de las grandes potencias, la verdad sobre el origen de lo ocurrido permanecerá siempre empañada.

 

Por desgracia, ningún tribunal internacional ha movido un solo dedo por llevar ante la justicia a los autores de este genocidio, crimen contra la humanidad o como queramos llamarlo. Los responsables nunca serán juzgados ni castigados. Nadie pagará por tanto dolor, muerte y sufrimiento, nadie salvo aquellos que ya no están entre nosotros, y eso, amigos y amigas, no es justo. Venga, sigamos durmiendo, es preferible cerrar los ojos y esconder la cabeza ante los problemas. ¿Acaso has decidido hacer algo al respecto?

 

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