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Opinión |
Domingo, 05 de Diciembre de 2021

Marta Ortega y el machismo de izquierdas

 

Tras el anuncio de relevo en la cúpula del grupo Inditex, centenares de cárdenos legionarios se han lanzado a las redes a criticar tal nombramiento, y lo hacen bajo el argumentario de ser “hija de”. Es decir, ponen en cuestión la capacidad de una mujer, que no conocen, no por sus aciertos o errores, sino por ser hija de su padre. Esto es machismo, se mire por dónde se mire.

 

Pero si entramos en el argumento de fondo, tenemos mucho más dónde rascar. En primer lugar, establecen que sólo los ricos llegan a esas posiciones, porque heredan, y que los demás trabajadores explotados jamás lo lograrán por muchos méritos que tengan. Todo el mundo sabe que su padre, Amancio Ortega, heredó Inditex de alguien. Este discurso recurrente carece de sentido en un siglo XXI en el que las mayores empresas del mundo han nacido en un garaje o fruto del esfuerzo de sus fundadores, véase Apple, Microsoft, Facebook, El Corte Inglés, o la propia Inditex. Pero, es más, olvidan que desde 2011 quien dirigía Inditex no era Amancio Ortega, sino un directivo que lo hacía por mérito propio, que no por herencia, y que lo ha hecho extraordinariamente bien durante 10 años. Y que seguro pasará a otra empresa y lo seguirá haciendo igualmente bien por mérito propio.

 

 Si seguimos ahondando en el asunto de fondo tendríamos dos puntos más a tratar, primero si Marta Ortega dispone de las habilidades y cualidades necesarias y segundo, quién pagará los platos rotos si la decisión ha sido errónea.

 

 En el primero de ellos, se está poniendo en duda la formación, la experiencia, la intuición, el olfato para los negocios y las habilidades directivas de una mujer sin conocerla, sin darle la oportunidad y juzgándola solo por el hecho de ser hija de. ¿Acaso por ser quién es no puede ser la persona idónea? Veamos, Marta Ortega comenzó sus estudios en A Coruña, para después continuar su formación de bachillerato en Suiza. Posteriormente estudió empresariales en la escuela de negocios europea de la Universidad de Londres y se licenció en 2007 en la especialidad de empresariado internacional. A continuación, se incorporó a Inditex donde ha trabajado en todas las áreas de la empresa, empezando desde el puesto más bajo para conocer de primera mano la compañía y su funcionamiento. Un currículum bastante acorde, a mi juicio, para el puesto.

 

En el segundo punto, parecen olvidar que se trata de una empresa privada, creada y gestionada con dinero privado, y que serán sus dueños, los accionistas, los que tendrán que valorar sus decisiones, puesto que el estado no es quién para decidir sobre qué hacemos cada uno con nuestro dinero y nuestras inversiones.

 

Cualquiera puede hacer lo que hizo su padre, Amancio Ortega, crear una empresa de la nada y convertirla en una de las mayores multinacionales del mundo, y tomar la decisión de quién la dirige porque, si se equivoca y la empresa fracasa, quien perderá el dinero es él. Mi pregunta es, ¿no deberían estar más preocupados de los cargos nombrados a dedo por los políticos en las empresas públicas? Aquellas que nos cuestan el dinero a todos y en las que los errores de los directivos los pagamos todos. Me viene a la mente lo ocurrido con las cajas de ahorros, o los cargos políticos actuales en empresas como Puertos del Estado, Sepes, Saes, Sainsel, Cetarsa, Aena, Enresa, Renfe, Navantia, Paradores Nacionales, Correos, Enusa, Loterías y Apuestas del Estado, Hispasat, Red Eléctrica de España, Indra y un largo etc., a los que no se les está cuestionando un currículum que no poseen para esos puestos, y en los que no se ha aplicado la meritocracia.

 

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