Tienes activado un bloqueador de publicidad

Intentamos presentarte publicidad respectuosa con el lector, que además ayuda a mantener este medio de comunicación y ofrecerte información de calidad.

Por eso te pedimos que nos apoyes y desactives el bloqueador de anuncios. Gracias.

Opinión |
Lunes, 13 de Diciembre de 2021

Adiós a la líder de Europa

 

Angela Merkel es probablemente la política más importante y enigmática de las últimas décadas.

 

En 2020 la revista Forbes la eligió la mujer más poderosa del mundo.

 

El pasado miércoles, Olaf Scholz juró su cargo en el Palacio de Bellevue como nuevo canciller alemán. Angela Merkel se retira tras 16 años en el poder. Se retira de la vida pública una mujer cuya figura es fundamental para entender la historia reciente de Alemania y su fortaleza en la Unión Europea.

 

No era fácil creer que una introvertida científica e investigadora, hija de un pastor protestante, criada en la antigua Alemania comunista, fuera a convertirse en un personaje fundamental para entender la Europa y el mundo de las últimas décadas.

 

De ella se dice que ha sabido combinar con maestría la empatía y la política, retransmitiendo a través de sus decisiones una gran calidad humana. Se ha caracterizado por ser una líder confiable, realista, perseverante, que siempre saca adelante lo que se propone, que sabe escuchar y no tiene miedo a disentir cuando algo no le encaja. Esa ha sido una constante en su trayectoria.

 

Su ascenso en política fue meteórico, de la mano de su mentor Helmut Kohl. Sin embargo, no dudó en cuestionarle y solicitar públicamente al carismático ex-canciller la renuncia a su puesto en la CDU, cuando se demostró en 2003 que la campaña de Kohl había recibido dinero de manera ilegal. A la joven política no le tembló la mano al apartar al “veterano” político, lo que le garantizó el liderazgo de su partido y un inquebrantable protagonismo en la política alemana.

 

Otro rasgo de su liderato es su capacidad para pensar a largo plazo y entender las oportunidades que surgen. Como ocurrió en 2010, tras el desastre nuclear de Fukushima (Japón) y oponiéndose al rechazo de su partido, que anhelaba que Alemania siguiera siendo una potencia en materia de producción energética nuclear, no dudó en adherirse a las solicitudes de los verdes para desmantelar más de 35 plantas nucleares, en los siguientes 20 años. Igualmente, cinco años después, anunció una serie de estímulos para cerrar la totalidad de las minas de carbón que, siendo el mineral más contaminante, continuaban funcionando hasta 2019 en el Oeste de Alemania. Merkel comprendió que promover una transformación tecnológica y energética situaría a Alemania en la vanguardia de una cambio profundo, y revolucionaría la relación entre producción económica y el medio ambiente.

 

Hoy esa determinación, en la que se enfrentaba a su partido pero se ganaba a la opinión pública, le ha pasado una factura muy positiva en términos políticos y económicos a nivel interno y externo, ya que Alemania es vista como un país líder en la generación de energías alternativas más favorables con el medio ambiente.

 

Su influencia sobre la Unión Europea y las decisiones que se han ido tomando a través de los años, ha sido tan notoria que se la considera la líder de facto del bloque europeo. Merkel desempeñó un papel fundamental en la materialización del Tratado de Lisboa en 2009 y posteriormente, su posición durante la crisis económica que azotó a Europa.  Su posición respecto a Grecia durante 2010 acaparó la atención de la opinión pública, ya que siempre fue partidaria de que Grecia pagara las consecuencias de engañar, durante años, a las autoridades europeas en materia de endeudamiento público, pese a la críticas feroces, se mantuvo firme en la defensa de las políticas de austeridad y de disciplina económica. Otro de los escollos con los que tuvo que lidiar fue por su posición cambiante respecto a la crisis de refugiados y personas que llegaban de manera ilegal a las costas europeas, escapando de conflictos en Siria, Afganistán y otros lugares que han visto como, en los últimos años, sus países se consumen en conflictos internos. La política de asilo para refugiados llevada a cabo por su gobierno facilitó el ingreso de casi un millón de personas a Alemania durante los años 2013-2017.

 

Durante estos 16 años hemos sido testigos de una personalidad poliédrica, por estas razones y por muchas más que no podríamos enumerar aquí, Ángela Merkel ha demostrado sagacidad, astucia, adaptabilidad y un gran carácter para enfrentar las situaciones más adversas. Es aquí donde radica, justamente, su forma de ejercer el liderazgo: ha sido una mujer que ha transformado la política local e internacional con su personalidad, carisma y entrega. Y tal vez lo más importante, el suyo ha sido un liderazgo femenino en un mundo de hombres.

 

Estaremos en acuerdo o en desacuerdo con sus posiciones, pero echaremos de menos la figura de una mujer que se ha convertido en toda una escuela de liderazgo femenino.

 

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.