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ENTRE TÚ Y YO

Ana Alcázar: ¿De qué habla tu árbol?

Pura Hernández-Gil Miércoles, 15 de Diciembre de 2021 Tiempo de lectura:

 

Ha pasado el puente de diciembre y se acerca imparable la Navidad. Algunos la vivirán con el significado que le dio origen; otros querrán hacerlo con un sentido lúdico. En todos los casos planean sentimientos, sensaciones y emociones distintas y a veces contrapuestas: de la ilusión desbordante del niño a la añoranza y el recuerdo de una época que pasó y no volverá; del reencuentro emocionado de seres distantes a la soledad voluntariamente elegida; del embellecimiento del hogar de encuentro a la huida a lugares lejanos donde vivirla con otras percepciones. 


En todos los casos tratamos de rodearnos de símbolos que acreditan su llegada y cada uno puede denotar una forma de concebirla.


Pero quiero centrarme en el árbol de Navidad y proyectarlo, no como un conjunto de luces y bolas brillantes anárquicamente dispuestas, sino como muestra de nuestra trayectoria vital. Imagina que su forma cónica representa la jerarquía de nuestros deseos; en la base se adaptan nuestros pilares y valores sólidos que sostienen nuestras decisiones y según asciendes incorporas el entorno que va a acompañar tu existencia. En él destacarán tu familia, tus amigos, tus paisajes, tus dudas y temores.


Y que gran reto, coronar nuestro árbol con la representación de nuestra meta, deseos y objetivos soñados a los que deseamos ascender con el apoyo de lo que nos sustenta por debajo.


¿Y cómo dar luz a todas esas esperanzas? 


Nadie como la experta.

Ana Alcázar Fajardo

¿De qué habla tu árbol?

 

[Img #87140]Si eres como yo, que adoras el momento “decoración árbol de Navidad”, como si eres de los que lo detesta porque solo ves en estas fiestas intereses comerciales o significan fechas difíciles y deseas que pasen cuanto antes, te mostraré una forma de decorar tu árbol y convertirlo en algo relevante de la Navidad.


Olvídate de tendencias decorativas, de árboles saturados, de figuritas exquisitas y carísimas pero vacías y sin personalidad. No hace falta nada de eso para que tu árbol sea uno de los más bonitos y elegantes del mundo (al menos para ti).  Te contaré cómo conseguirlo.


Conseguiremos un árbol acogedor, cálido, que nos reconforte. Un árbol de verdad o, al menos, que lo parezca. Necesitamos conectar con la naturaleza, con la vida, ¡hemos vivido y estamos viviendo una pandemia! Evitemos las decoraciones artificiales, frías, vacuas, sin alma. 


[Img #87149]Verás qué fácil es


No hace falta que sea un árbol espectacular ni de una calidad fabulosa, ese sencillo árbol artificial que tienes desde hace muchos años nos servirá. Pero, si tienes que comprar uno, que sea alto, cuanto más mejor, aunque dispongas de poco espacio. Los hay de tipo lápiz que son ideales para espacios pequeños. 

Lo primero que vamos a hacer es rellenarlo de naturaleza real: ramas de abeto, de tuya, de pino, de eucalipto… cuyos colores verdes aguanten toda la Navidad. Puedes encargarlos en tu floristería más cercana o en un vivero, pero si tienes la opción de recoger ramajes, ahora que es época de poda, sería perfecto (te aseguro que yo lo hago). 


Remete todos esos verdes entre las ramas de tu árbol, que sobresalgan un poquito y aléjate de vez en cuando para ver cómo va quedando y dónde hace falta rellenar.

 

[Img #87150]En cuanto a las luces, es súper importante que estén bien colocadas, pues hará lucir tu árbol mucho más bonito. Si las ramas son hacerle el cuerpo, las luces serían su vestido. 


Siempre coloco dos juegos de luces. Primero, las que tengo guardadas año tras año (las típicas de cable verde o negro de toda la vida). Estas las instalo siempre antes del relleno de los verdes naturales, de esa manera le doy profundidad al árbol. 

 

Una vez decorado el árbol, como último paso, coloco las luces de hadas. Las considero imprescindibles, siempre hay algún juego de luces de hadas o de alambre por mi casa, aportan calidez y esta segunda capa de luces crean un efecto espectacular. Recuerda que es importante siempre cuando termines de poner las figuritas.

 

Respecto a los adornos, sin duda la parte más emotiva, simbólica y, quizás, la más importante, rebuscaremos de una manera especial: esa estrella que hizo tu hijo en el colegio; esas figuritas de navidad que te regaló tu madre; unos búhos que compraste porque dicen que traen buena suerte; incluso esas figuritas de metal de un coche, un avión o un tren que tengo por casa y simbolizan lo muchísimo que me gusta viajar.

 

[Img #87151]Tampoco pueden faltar las flores en mi árbol, por lo que siempre lo decoro con hortensias —una de mis favoritas y que más utilizo en mis composiciones—. Me gusta muchísimo tanto fresca, como preservada o seca, y en el árbol quedan espléndidas, parecen bolas grandes de Navidad. Pruébalas un año, ¡te encantarán! 

Otro elemento que nunca falta en mi árbol es el laurel. Mis padres tienen en su casa un árbol y cada mes corto unas ramitas que dejo secar para utilizar en las comidas y que, además, decoran la cocina. Y si pensamos en su simbología: la victoria, la fuerza, el éxito de llegar a la meta… más imprescindible se vuelve su uso. Otro elemento cargado de simbología es el algodón —salud y curación—. Pon unas ramitas si puedes, son flores muy bonitas que recuerdan a nubes blancas y perfectas. 

 

Lo que debes evitar


[Img #87152]Queremos un árbol que nos hable, con singularidad, pero también queremos que sea bonito, que se nos ilumine la cara y el corazón cada vez que lo miremos. Por eso, hay algunos adornos navideños que es mejor guardar: todo lo estridente resta puntos a lo acogedor, como cargar el árbol de espumillones, luces de colores, lazos grandotes… Le hemos puesto plantas naturales para que siga siendo un árbol, para que se vea su naturaleza y no un cono cargado en exceso de objetos. Este tipo de árboles en un centro comercial pueden resultar impresionantes, pero no para tu hogar. 

 

Sí al brilli brilli. Las purpurinas nos hablan de fiesta y el rojo, al igual que el blanco, son colores imprescindibles en estas fechas, también quedan preciosos y elegantes los dorados y los tonos champan bien combinados y discretos.

 

[Img #87144]Como último paso, es el momento de las luces de hadas, ya os adelantaba que son imprescindibles para mí. Al ser de alambre y muy pequeñitas podemos redirigirlas al elemento que queramos destacar. Su apariencia de luciérnagas flotando en el árbol le confiere un aspecto vivaz al árbol. Es muy importante que las luces sean blancas y cálidas, nada de estridencias de mil colores, no es una discoteca, es nuestro hogar, queremos que su luz nos reconforte y nos relaje. 


Es importante que, cuando te lances a decorar tu árbol —si no tienes niños— te regales ese momento. No tengas prisa, pon buena música y no te pongas límite de tiempo.


 Si tienes niños, decorar el árbol de Navidad es toda una fiesta, enséñales desde pequeñitos que su árbol es importante no solo porque sea bonito y Papá Noel o los Reyes Magos dejen ahí sus regalos, sino porque habla de ellos, de sus sueños, deseos y de sus experiencias. 
 

[Img #87147]En casa queremos que la decoración navideña nos arrope, que ese silencio desgarrador ya sea por una enfermedad o por los que están lejos o no están, se convierta en un abrazo de fuerza, de aceptación, y verdadera esperanza. 


¿De qué habla tu árbol de Navidad?


Feliz Navidad


Ana Alcázar Fajardo -Kihana_Flores preservadas-


https://www.kihanadecora.com/
 

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