
La liquidación definitiva del ejercicio 2020 del sector eléctricos ha registrado un superávit de 115,7 millones de euros, inferior en 8,3 millones de euros al superávit previsto.
Este desajuste se explica, fundamentalmente, porque los ingresos externos a peajes y los ingresos por peajes de acceso han sido inferiores en 541 y 215 millones de euros, respectivamente, a los inicialmente previstos para el ejercicio como consecuencia de la crisis sanitaria. No obstante, esta reducción de ingresos ha sido parcialmente compensada por unos costes también inferiores (-194 millones de euros) a los inicialmente previstos para el ejercicio, por el impacto positivo de otros ingresos regulados (+48,5 millones de euros) y por la aplicación del superávit de liquidaciones (+506,3 millones de euros).
En el sector gasista se produjo un superávit de casi 187 millones, que se destinará a amortizar parcialmente las anualidades pendientes del déficit acumulado del año 2014.
Según reveló Competencia, la demanda de electricidad y de gas natural se redujo el pasado año un 7,9 % y un 9,8% respecto 2019, respectivamente, debido a la paralización de gran parte de la industria y los servicios durante los meses de confinamiento.
Estas liquidaciones se llevan a cabo con los ingresos por los peajes que cobran las distribuidoras de electricidad o gas como meras recaudadoras, y que han de distribuirse luego entre los agentes que tienen sus costes regulados.
Esos costes están relacionados con las actividades de transporte, distribución, comercialización a tarifas, gastos permanentes del sistema y otros de diversificación y seguridad de abastecimiento.
Los ingresos este año fueron 16.410,19 millones, mientras que los costes se situaron en 16.800,76 millones, también menores de lo previsto. Aunque ambas cifras arrojarían un déficit, el impacto positivo de otros ingresos regulados y la aplicación del superávit de liquidaciones aportan otros 506,3 millones que permiten cerrar con superávit.



