
Juan Diego García Martínez
Servicio de Medicina Interna
Hospital Veterinario Universidad de Murcia
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La Diabetes Mellitus es una enfermedad endocrina relativamente frecuente que afecta a los perros y gatos. Actualmente se considera la enfermedad endocrina más frecuente en el perro.
Se trata del aumento crónico de la concentración de glucosa en sangre. Debemos de recordar que los alimentos que ingieren nuestras mascotas se descomponen en moléculas más sencillas como son, entre otras, los hidratos de carbono. El principal hidrato de carbono procedente del alimento es la glucosa. Una vez que ha sido absorbido en el intestino y éste llega a sangre, debe de entrar en las células para ser utilizado por ésta y proporcionar la suficiente energía. La entrada de glucosa dentro de la célula se realiza gracias a la acción de una hormona llamada insulina que es secretada por el páncreas. En un animal sano, tras la ingestión de comida, se produce un aumento de la concentración de glucosa en sangre o hiperglucemia postprandial que conlleva un aumento de la producción de insulina por parte de páncreas que permite la entrada de la glucosa dentro de la célula y su eliminación de la sangre. El páncreas de un animal con diabetes mellitus no libera insulina o al menos no en la suficiente cantidad, de forma que la glucosa de la sangre no puede entrar dentro la célula originando un aumento crónico de la concentración de glucosa en sangre.
Básicamente se debe de distinguir dos tipos de diabetes mellitus:
- Diabetes Mellitus tipo I que es debido a una falta de producción de insulina por parte del páncreas debido a una destrucción de éste.
- Diabetes Mellitus tipo II donde el páncreas si produce insulina, pero hay una serie de factores que impiden que la insulina ejerza su acción como la obesidad, la pancreatitis o inflamación del páncreas, el hiperadrenocorticismo o aumento de cortisol, la acromegalia o aumento de la hormona de crecimiento o las infecciones bacterianas o sepsis.
Algunos autores señalan la existencia de otro tercer tipo de diabetes o diabetes gestacional secundario al aumento de progesterona y de la hormona del crecimiento que se produce durante la fase diestral del ciclo reproductivo.
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¿Cómo podemos sospechar que mi perro tiene diabetes?
La Diabetes Mellitus de conoce como la enfermedad de las 4 "p":
- Poliuria o aumento de la cantidad de orina.
- Polidipsia o aumento de la ingesta de agua
- Polifagia o aumento desmesurado del apetito.
- Pérdida de peso.
En caso de encontrar algunos de estos síntomas, no debemos de asustarnos y acudir a nuestro veterinario para que haga la exploración y las pruebas diagnósticas necesarias.
Si no se diagnóstica a tiempo esta enfermedad, la glucosa no puede entrar dentro de la célula para ser utilizada como fuente de energía. Esto provoca la movilización de grasas y la utilización de éstas como fuente de energía, originando una cetoacidosis diabética que si no es tratada adecuadamente puede ocasionar la muerte del animal.
Otra de las consecuencias de esta enfermedad cuando no esta controlada es la aparición de cataratas y por consiguiente ceguera. En estos casos, es importante actuar rápidamente porque la eliminación de la catarata y la colocación de lentes intraoculares antes de que la retina se degenere permitirá al animal conservar la visión. El Hospital Veterinario de la Universidad de Murcia tiene la infraestructura y el equipo humano necesario para la realización de esta cirugía de cataratas.
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El tratamiento de la diabetes mellitus se basa en 4 pilares:
1. La administración de insulina de acción lenta o ultralenta cada 12 o 24 horas de por vida dependiendo de la disponibilidad horaria del dueño y de los hábitos del perro. El momento de su administración puede variar, aunque normalmente, se recomienda administrar la dosis de insulina justo después de que coma el animal.
2. No debemos de variar ni el tipo ni la cantidad de dieta ofrecida al animal. La dieta que debemos suministrar al animal debe de reducir las subidas bruscas de glucosa después de comer (hiperglucemia postpandrial) y mantener el peso ideal y la masa muscular del mismo. Deben de evitarse los alimentos ricos en almidón de rápida digestión como el arroz o la patata y fomentar el consumo de proteínas que tienden a mantener la normoglucemia. Hay numerosas dietas en el mercado para perros diabéticos.
3. Una actividad física regular que ayude a quemar la energía y evitar la hiperglucemia. Por el contrario, deberemos evitar un excesivo ejercicio físico que predisponga a la aparición de hipoglucemias. Nuestro veterinario nos señalará la pauta más adecuada que suele ser entre 20-30 minutos de paseo regular dos veces al día.
4. En el caso de las hembras, es indispensable su esterilización, para evitar las oscilaciones de la concentración de glucosa en sangre derivadas de la fluctuación de los niveles de progesterona.
Afortunadamente un perro diabético con su tratamiento adecuado, y sus controles veterinarios pertinentes, podrá tener una calidad de vida perfectamente normal, y una longevidad igual que un perro sin la enfermedad.

