
Supongo que les sonará este eslogan que imperó durante las legislaturas populares de 1996 a 2004, y siguió vigente durante la siguiente legislatura socialista. España era el país europeo que más crecía, que más aumentaba la ocupación y más reducía el déficit público. Hitos como conseguir la tasa de paro más baja de la democracia, unos niveles de inversión sin parangón, años de superávit presupuestario, y la relación entre la deuda pública y el PIB más baja de los grandes países desarrollados, hicieron que nuestro amado y unificado país consiguiera la mejor valoración de las tres agencias de rating; tres triples A, lo que nunca se había conseguido antes, ni tampoco después.
Esos eran los tiempos en que los partidos políticos hacían oposición, las televisiones «públicas» y «privadas» mostraban las dos caras de la moneda de cada noticia, hecho o suceso acaecido en España. Dejar de hacerlo no era una opción, era una imprudencia. Los jueces actuaban de oficio destapando y enjuiciando casos de corrupción, abusos de poder de nuestros gobernantes o la mínima falta de respeto a la Constitución española. La gente salía a la calle y se manifestaba reivindicando sus derechos. Pero ahora ya no. Ahora todo vale y todos callan. Este Gobierno ha descubierto la fórmula mágica para hacer lo que le da la gana sin que nadie se entere, sin que nadie proteste, ni se revele. ¿Cómo? Sometiéndonos a un agotamiento tal con el omnipresente «virus» que precisa de todos nuestros sentidos para poder seguir adelante. Dejamos que nos vapuleen día tras día, que nos mientan a la cara, que nos tomen por tontos, que nos intoxiquen moralmente, que nos escondan la verdad a través de un entramado estratégico de respaldo a la mentira. Nos tienen atemorizados constantemente, y ya no alzamos la voz. Semejante hipocresía ha minado la capacidad de aceptación de los españoles que tragan con todo. Nos hemos resignado. Pero amigos y amigas: ¡España va bien!
200 manifestaciones a favor de ETA se celebraron el pasado día 8 de enero en País Vasco y Navarra. Sí, sí, han oído bien; 200. Legalmente autorizadas y encabezadas por la izquierda abertzale que contó con el apoyo y presencia, como no, del PNV, Podemos, los independentistas catalanes y los gallegos. Reivindicando los derechos de unos "¡Asesinos, cobardes, hijos de puta!", como los definió Toñi Santiago, madre de Silvia, la niña de seis años hija de un guardia civil, asesinada por ETA en el atentado con un coche bomba contra la casa cuartel de Santa Pola en 2002, donde también murió un transeúnte, y hubo medio centenar de heridos. Pero amigos y amigas: ¡España va bien!
El «misterioso» rescate de la aerolínea Plus Ultra que concentraba la mayor parte de su operativa de tráfico aéreo en Venezuela, y a la que el Gobierno le dio 53 millones de euros «por ser estratégica para la economía española…». Idénticos argumentos se han empleado desde Moncloa para repartir unos dineros que no son suyos, en concreto, para entregar 18 millones de euros a la discoteca Pachá. Fondos que provienen de los impuestos de los ciudadanos. Las empresas representativas de la España de Sánchez son una aerolínea en quiebra hermanada con Venezuela (que nadie había oído nombrar antes) y una ruta del bacalao donde hacer el botellón. Pero amigos y amigas: ¡España va bien!
El presidente Sánchez jura y perjura que la luz está más barata que antes, que la cesta de la compra no se ha encarecido, que al descomunal aumento de la inflación no hay que hacerle ni caso, que sabe gestionar una pandemia, en definitiva, que España va bien. Sin embargo, el tribunal de Cuentas acaba de certificar que la Seguridad Social española está en quiebra, con una deuda de 100 mil millones de euros. No hay dinero para las pensiones. No hay dinero para mantener la Seguridad Social. La deuda pública española continúa su escalada y llega a la cifra récord de 1 billón 184 mil millones de euros. Pero amigos y amigas: ¡España va bien!
El año 2021 se ha cerrado con unas cifras impactantes: Los precios han experimentado una subida del 6,7%, unos números que no se veían desde hace 29 años. Una subida sin fin del IPC propiciada por el incremento en el precio de la electricidad que pone en evidencia y ridiculiza, la famosa promesa de Sánchez de que íbamos a pagar lo mismo que en 2018, cuando la media del precio de la luz fue un 230% más caro que el año 2020 y un 95% más caro que el año 2018. Pero amigos y amigas: ¡España va bien!
Tranquilos, que pronto aparecerá otra variante del virus que nos tendrá abducidos las 24 horas del día y olvidaremos estos datos alarmantes; ya se preocuparán las televisiones «públicas» y «privadas» de machacarnos día tras día, hora tras hora y minuto tras minuto, omitiendo adrede información y recordándonos de forma capciosa el peligro de muerte por COVID que corremos todos los españoles, sobre todo los no vacunados y los niños de entre 5 y 11 años. Ah, mejor será que tomemos nota de la fecha de la próxima dosis (esta vez seguro que es la buena… de las que no tiene efectos secundarios e inmuniza de verdad, al 90% como poco...) que, por cierto, es la quinta, y ya ha sido recomendada su autorización por el EMA. Pero amigos y amigas: ¡España va bien!
Dice el sabio refranero español que no hay mal que cien años dure. Y añade que ni cuerpo que lo resista. Yo lo que veo a diario en los rostros de la gente... perdón, en los ojos (pues la cara está cubierta gracias a otro nuevo «capricho» de nuestro presidente por la puñetera mascarilla), es un agotamiento mental y moral causado por un Gobierno que tiene a su servicio un despliegue informativo partidista, sesgado y oportunista. Menos mal que podemos ahogar las penas en la «estratégica discoteca», eso sí, presentando el «milagroso» certificado que tantas vidas ha salvado… y nuestro DNI, al matón de turno con antecedentes que hay en la puerta, claro. Pero amigos y amigas: ¡España va bien!

