Criptomonedas, ¿sí o no?
Es un hecho notorio cómo la adquisición de criptomonedas se ha popularizado en los últimos años entre personas de todas las edades y perfiles de inversión, hasta el punto de preguntarnos quién no conoce a alguien que tenga alguna criptomoneda a día de hoy.
Este fenómeno no se ha frenado a pesar del foco que por parte de la Administración pública se ha venido fijando sobre los tenedores de las mismas, en ocasiones desproporcionado -como la declaración de la simple tenencia, aunque su importe no supere los 50.000 euros, y sin que se haya obtenido ganancia alguna por su venta-, respecto de lo que por cierto no existe discusión alguna que debe estar sujeta a tributación.
Además, poco a poco la regulación de las criptomonedas va cogiendo forma en España, tanto por la normativa que ya se ha publicado, como el registro de proveedores de criptomonedas que operan en España, o sobre la publicidad en su comercialización, así como la que está por llegar, donde destaca el Proyecto de Reglamento Europeo MICA.
Algunos pensarán qué autoridad pueden tener los órganos supervisores sobre unos activos que en su origen surgieron con la idea de que fueran ajenos a su control, y que no están bajo el paraguas de ningún banco central, aunque tampoco existe duda acerca de que una regulación bien hecha es necesaria para evitar estafas o el blanqueo de capitales procedentes de actividades ilícitas.
Por tanto, está claro que si la tecnología blockchain vino para quedarse, y ya se está aplicando en muchos sectores, las criptomonedas también, siendo muchos los países que las admiten como medio de pago, e incluso para el cobro de salarios procedentes del trabajo profesional.
Asimismo, muchos proyectos empresariales ya se financian mediante la emisión de su propia criptomoneda, o los clubes de fútbol -como el PSG que paga parte del salario de Messi con su propio Token-, e incluso despachos de abogados de primer nivel, que permiten a los clientes que paguen las horas imputadas a los trabajos realizados a través de su Token.
Pero siempre un criterio de prudencia es bueno. Por tanto es fundamental estar debidamente informado y asesorado sobre el funcionamiento de las criptomonedas, aunque ello no debe ser motivo tampoco para obviar que es una realidad que ya está aquí.





















