
Repsol obtuvo el pasado año un resultado neto de 2.499 millones de euros, frente a unas pérdidas de 3.289 millones del año anterior.
Con este resultado, la petrolera vuelve a niveles previos a la pandemia y el resultado neto ajustado, que mide específicamente la marcha de los negocios, alcanzó los 2.454 millones de euros en 2021, frente a los 600 millones de euros del año anterior. Los 2.499 millones de beneficios también superaron los 2.042 millones obtenidos en 2019, último ejercicio antes de la crisis sanitaria.
Asimismo, durante 2021, Repsol redujo su deuda en 1.016 millones de euros, un 15% respecto a 2020, situándose en 5.762 millones de euros. El nivel de apalancamiento de la compañía (deuda neta/capital empleado) se encuentra en un 20%, mejorando ampliamente el objetivo previsto en el Plan Estratégico. La liquidez al cierre del ejercicio ascendía a 10.606 millones de euros, suficiente para cubrir 2,95 veces los vencimientos de deuda a corto plazo.
El Consejo de Administración de la compañía propondrá a la próxima Junta General Ordinaria de Accionistas una mejora del dividendo en efectivo de un 5%, hasta los 0,63 euros por acción.







