Tienes activado un bloqueador de publicidad

Intentamos presentarte publicidad respectuosa con el lector, que además ayuda a mantener este medio de comunicación y ofrecerte información de calidad.

Por eso te pedimos que nos apoyes y desactives el bloqueador de anuncios. Gracias.

Opinión | Consejero Editorial de MurciaEconomía
Lunes, 21 de Febrero de 2022
Francisco Martínez Ruiz

Berlín versus Zarandona

 

La decisión de emprender un viaje fuera de las fronteras regionales ,a según que destino y medio de transporte empleado, puede constituir para un murciano una de esas decisiones que marcan un hito en su vida. Si la decisión es a la inversa, alguien que especule con venir a nuestra Región, la cuestión alcanza tintes dramáticos. 

 

Supongamos que en un alarde de optimismo decides ir a Berlin en estas fechas. En principio deberían existir varias opciones, teniendo en cuenta que en un radio de 80 kilometros hay no uno ni dos, si no tres aeropuertos: San Javier, Corvera y Alicante. En cualquier área occidental una de estos tres emplazamientos deberían ser suficientes para acometer la nada épica decisión de acercarte a Berlín.

 

Pues no.

 

La opción consiste en que te tienes que ir a 250 kms, a Valencia, si bien puedes elegir hacerlo por la costa, que es más turístico, o  por Alcoy-Villena o, finalmente, por Yecla-Fuente La Higuera. Hay que pedirle al Señor que el avión no salga muy  pronto, por ejemplo a las 10.30,  porque entonces la cuestión ya es directamente expedicionaria: tienes que salir a las 5 A.M, y enfilar cualquiera de estas opciones en noche cerrada. Eso sí, puedes ver amanecer si la niebla no te lo impide para, acto seguido, enfilar el acceso sur a Manises en hora punta, que es lo más parecido, en términos de tráfico, a una avalancha de vehículos entrando al tunel Holland en una alerta de maremoto. O sea, el copín.

 

La llegada al aeropuerto, si consigues no equivocarte en las sucesivas entradas, giros y salidas de Manises, evoca para ti luego a luego La Huida a Egipto, y te juras que no coges un avión más.

 

Pero puede ser peor.

 

Si por los azares del destino tu viaje está, eufemísticamente hablando,  en el radio lógico de acción  del tren, la cuestión ya puede ser directamente para ingresarse.  

 

Si optas por Andalucía directamente no puedes, so pena de atravesar media España musulmana vía Alcazar de San Juan en lo que ya constituye , en rigor técnico, un periplo.

 

Ya lo de Madrid ofrece varias opciones intermodales, combinando coche  a Albacete, o a Alicante, o la propuesta más sofisticada de autobús + tren que siempre resulta más , como decirlo, aventurera. Siempre recuerda años juveniles: la emoción del primer viaje, los compañeros del cole, eso…

 

Y aún peor…… has optado por  ir a Valencia, en tren. Si es a Barcelona, no vuelves.

 

Para ir a Valencia en la solución ferroviaria, un tren te abduce a las 06.30 de la mañana (hora ideal para fumigar), y te deposita en  la Ciudad del Turia a las 10.00 a.m.  después de tres horas y media. Si vuelves en el mismo día, la experiencia vital es inolvidable, desde cierto punto de vista. La condición de viajero, se transforma en la de egresado.

 

El viaje en la tarde noche, tiene su punto: cómo olvidar el denominado ‘bar móvil’, que pareciera que llevara goteros en vez de Fanta. La megafonía decadente en dos lenguas “ próxima estación Elda-Petrer” . Miras al techo y se te aparecen las caras de Bélmez en holograma… todas esas vivencias, ya sabes, hasta que llegas  a la Estación del Carmen, que en medio de la noche pudiera ser perfectamente  la terminal de mercancías de Adén, o el destino final de un convoy de ganado en Springfield.

 

Recoges tus objetos personales, y bajas al andén. Te preguntas , ya en casa, Berlín, Madrid, Valencia?

 

La respuesta es desgarradoramente concluyente:

 

No me muevo de Zarandona.

 

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.