
Al despertar, el día que nos vamos a enfrentar a una jornada de golf, lo primero que pensamos es como estaremos hoy, que nos deparará la jornada. Es el primer pensamiento que tenemos y también el inicio de las emociones que el juego nos va a traer.
Pero esto es sólo el comienzo. Luego llegas al campo, caminas hacia la cancha de prácticas, empiezas a calentar la musculatura con los estiramientos y empiezas a pegar unas bolas con el deseo y la esperanza de que tu mejor swing este hoy contigo. Algunas veces esas primeras bolas, no son muy buenas, pero albergas la esperanza de que cuando empiece la partida ya hayas encontrado un mejor nivel.
Es este el momento en el que golf empieza a mostrar sus caras, pinchas tu bola y ¡zas! la impactas. Algunas veces sale recta, perfecta, centro de calle y esa medio sonrisa dibuja tu cara con todas las reservas del mundo, pues no solo un golpe es suficiente para conseguir hacerle un buen resultado al hoyo. Pero estamos en calle y hemos superado ese primer obstáculo de los muchos que nos esperan. Pero, por el contrario, en otras ocasiones, por otras circunstancias esa bola se dirige directa hacia el fuera de límites o hacia un obstáculo y aquí comienza una aventura diferente a la anterior en la cual toca superar adversidades y sobreponerse a ellas.
Un buen jugador debe de saber resolver todas las dificultades que el juego le depara, y ha de saber mostrar tu destreza tanto en los buenos momentos como en los malos. El hecho es que hemos dado ese primer golpe en el primer hoyo y ya hemos sacado varias conclusiones, pues en nuestro pensamiento ya empiezan a fluir ideas de cómo va a ser la jornada a la que nos vamos a enfrentar y aún quedan otro montón de golpes con distintos palos en distintas situaciones, y hay que alcanzar Green y luego patear. Hay muchos que piensan que el golf son dos juegos en uno, fuera de Green y dentro de él.
Sería muy aburrido relatar el juego de los restantes diecisiete hoyos, esto lo suelen hacer muchos jugadores amateurs cuando acaban sus rondas, pero para mí lo más bonito sería poder describir en unas palabras todos los pensamientos que en el transcurso de él van pasando.
También es cierto que el devenir de esos hoyos nos va a traer momentos más estelares, con magníficos resultados y otros no tanto. Incluso en los que terminas haciendo buen resultado siempre hay un momento que sientes como un bajón en el juego o ves que ya no estas impactando la bola como antes. Pero consigues sobreponerte con pensamientos positivos, así como con la experiencia, tranquilidad y tesón de muchos jugadores que tienen ese día, esa cara dulce.
Para los que tienen la cara amarga y no han encontrado esas bellas sensaciones, tiene este juego una cosa muy curiosa que muchos coincidiréis conmigo que pasa con relativa asiduidad y es que acabas haciendo en el último hoyo un magnífico resultado, es como si el golf te dijera, ¡vuelva usted mañana!
Con esta última reflexión nos vamos a quedar, pues nunca hay que cejar en el empeño y el golf es un deporte de superación. Así que también nosotros volveremos, no mañana, ¡pero pronto! Con más cosas de este maravilloso mundo.
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