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ENTRE TÚ Y YO

Las Dos Opciones del Último Viaje de la Familia Frank

Dolores Gil Alcayna Miércoles, 02 de Marzo de 2022 Tiempo de lectura:

 

El Mal

 

Desde el 20 de noviembre de 1945 al 1 de octubre de 1946 tuvieron lugar los llamados juicios de Núremberg. La escritora, periodista, profesora y libre pensadora Hannah Arendt, se ofreció como corresponsal de la revista estadounidense The New Yorker, para cubrir aquel acontecimiento de magnitud mundial. De allí salieron una serie de reportajes que dieron lugar al libro Eichmann en Jerusalén y que la autora subtituló como la banalidad del mal (hoy día más popular que el propio título). En ese puñado de hombres estaba Adolf Eichmann, fue acusado de ser uno de los principales promotores de la maquinaria del Holocausto.

 

Arendt dijo de Eichmann: “Era un hombre como tantos, un disciplinado, aplicado y ambicioso burócrata: no un Satanás, sino una persona “terriblemente y temiblemente normal”; un producto de su tiempo y del régimen que le tocó vivir.

 

El flagelo de las guerras está por todo el mundo. Pero miramos para otro lado. Deberíamos hacer un ejercicio de memoria histórica continua. No perder de vista como la semilla del mal (como en este capítulo de la historia que nos ocupa), anidó en un ser demoniaco como fue Hitler y, como poco a poco la malignidad invadió a toda una sociedad.

 

En los últimos días asistimos horrorizados a la sinrazón de una nueva guerra: Rusia contra Ucrania. Otro ser diabólico, otro tirano esgrimiendo una retórica sinsentido.

 

El día 27 de enero es el Día Internacional de Conmemoración en Memoria de las Víctimas del Holocausto.

 

 

 

***

 

NÚMEROS

 

(A todos los judíos del mundo, mis amigos, mis hermanos)

Yo también soy un gran violinista...
Y he tocado en el infierno muchas veces...
Pero ahora aquí...
Rompo mi violín... y me callo.

 

LEÓN FELIPE

 

(...) Noches de sueño incierto, triturado
por la tremenda sinfonía
del frente en erupción y los caballos
del miedo galopando en explosivos.

 

ÁNGELA FIGUERA AYMERICH

 

 

La genealogía del mal creció dentro de la bestia

activando para siempre un punto de inflexión

en la historia del hombre moderno.

El monstruo afiló sus argumentos para matar,

los fermentó en la bilis con el placebo necesario,

radicalizó sus garras mientras sumergía su conciencia

en el umbral profundo de la tolerancia perversa.

Y como en la logística de una cadena de montaje,

legitimó e instruyó a ingenieros productivos,

los que armaron una gran empresa hacedora de muerte.

Los trenes sistemáticamente planificados estaban en marcha.

 

LAS DOS OPCIONES DEL ÚLTIMO VIAJE DE LA FAMILIA FRANK

 

Primera opción

 

En el vagón no cabían más almas: fardos verticales y trémulos.

El escaso aire tenía una espectral textura tenebrosa,

todos guardaban un respetuoso silencio,

roto por la leve exhalación del moribundo,

o por el llanto asustado de un niño.

La Muerte aniquilaba sin piedad el significado de la muerte.

Otto abrazó a su familia,

le brotaba la esperanza de su Dios omnipresente,

caritativo, protector, milagroso.

Sufrió una elipsis de consciencia…, al recobrarla:

Edith, Margot y Anne, ya no estaban abrazadas a su pecho.

 

A finales de enero de 1945, Otto Heinrich Frank

emprendió el viaje de vuelta a la “vida”, solo.

 

Segunda opción

 

En el vagón no cabían más almas…

Otto y ese sueño que lo devastaba sin piedad alguna.

Cada noche se repetía:

estaban atrapados y su Dios no viajaba en ese tren.

Aún quedaba algo de tiempo…

Un plan necesario se imponía.

Dolor infinito.

La noche del 3 de agosto de 1944,

el hombre sintió un minúsculo espacio de serenidad amarga.

Acarició con amor,

con ruegos de misericordia y perdón,

la frente y las mejillas de mármol de su mujer y sus hijas…

Y sorbió muy despacio su porción de veneno en su tazón de leche.

 

***

 

Quiero resaltar el profundo dolor que debió soportar Hannad Arent, que siendo judía, se enamoró de su profesor y antisemita, Martin Heidegge.

 

dolores gil

 

[Img #88863]

 

 

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