
Que bien funcionaría nuestro cuerpo si lo tratásemos como se tratan y se cuidan los animales. Ni más ni menos.
Pensamos que debemos estar separados de la naturaleza, pero en realidad somos parte de ella, nos guste o no, es así y será siempre así.
Los animales salvajes cuando tienen sueño duermen, cuando tienen hambre comen, cuando tienen que moverse se mueven, cuando tienen que huir y escapar lo hacen, cuando tienen que observar se paran. Qué fácil para ellos verlo. Claro, solo conocen esa manera.
Al contrario, sucede que el ser humano cuando tiene que dormir no duerme, cuando tiene que comer no come o come demasiado, cuando tiene que relajarse y descansar corre más rápido.
Además, añadir, el ser humano cada vez está más desconectado de su función vital. ¡¡A saber, cuál es!! ¿Para qué planteárselo?
¿Y por qué nos introducimos en esta reflexión mística?
En algunas ocasiones vemos que la gente lleva mucho tiempo desconectada de su cuerpo. Por ejemplo: han desaprendido a moverse correctamente. Y por ello vemos los cuerpos deformados por la fatiga crónica. Dejan de comer los alimentos adecuados para más tarde enfermar y echarle la culpa a la genética. No descansan lo suficiente debido a que piensan que si descansan pierden el tiempo y el dinero. Lo cierto es que no más lejos de la realidad, es siempre el tiempo el que nos pierde nosotros.
Un saludo. Vuestros entrenadores.


