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TRIBUNA ABIERTA

Rusia – Ucrania: Una guerra en las redes sociales

Carolina Armero Jiménez Lunes, 11 de Abril de 2022 Tiempo de lectura:

 

[Img #89780]Rusia y Ucrania están en guerra. Todos los días vemos noticias sobre las bombas que caen en el territorio ucraniano causando auténticas masacres. Vídeos de civiles, mujeres embarazadas y niños, completamente desolados ante la situación que les ha tocado vivir.

 

Rusia y Ucrania están en guerra, los soldados de ambos países acometen los unos contra otros, unos atacan, otros defienden… Y a su vez, de forma paralela a esta guerra, estamos viviendo otro enfrentamiento; mucho más sutil, mucho más inocuo, pero presente aún así: la guerra en las Redes Sociales.

 

Rusia, Estados Unidos y Occidente pelean por tener el control mediático, por convencer a los consumidores de internet de quienes son los buenos y quiénes son los malos.

 

El presidente ruso controla la información de su país, habiendo prohibido la utilización de redes sociales como Twitter o Facebook y censurando e incluso encarcelando a cualquier persona que no defienda sus ideales, lo que no nos sorprende viniendo de un gobierno casi dictatorial que actúa como inspirado en el libro de ‘1984’ de George Orwell.

 

Pero esto no se queda aquí. De igual forma, la Unión Europea ha censurado abiertamente ciertos medios de comunicación vinculados al gobierno ruso, tachándolos de emitir propaganda rusa.

 

Dejando al margen la opinión de cada uno, cabe preguntarse si ésta es una actuación digna de una Institución como la Unión Europea, cuya Carta de Derechos Fundamentales expresa claramente en su Artículo 11:

 

1.   Toda persona tiene derecho a la libertad de expresión. Este derecho comprende la libertad de opinión y la libertad de recibir o de comunicar informaciones o ideas sin que pueda haber injerencia de autoridades públicas y sin consideración de fronteras.

 

2.    Se respetan la libertad de los medios de comunicación y su pluralismo.

 

Esta es una cuestión ampliamente debatida en la actualidad social y jurídica, replanteándose constantemente la jurisprudencia dónde marcar las líneas rojas del Derecho a la Información, que, pese a lo dispuesto en la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea, no puede entenderse como un Derecho absoluto. 

 

Como establece nuestra propia Constitución en su Artículo 20, donde se regula este Derecho Fundamental:

 

4.   Estas libertades tienen su límite en el respeto a los derechos reconocidos en este Título, en los preceptos de las leyes que lo desarrollen y, especialmente, en el derecho al honor, a la intimidad, a la propia imagen y a la protección de la juventud y de la infancia.

 

Mucha gente puede entender las distintas medidas de censura justificadas ante esta atroz violación del Derecho Internacional, basándose en la falta de veracidad o en la intolerable distribución de propaganda del Kremlin. Sin embargo, y a mi parecer, tratando de dar voz a los jóvenes, o parte de ellos; estas decisiones no hacen más que avivar las llamas del odio y la confrontación en las redes sociales.

 

En base a mi experiencia personal en el uso de las redes sociales, muchos jóvenes han interpretado como un ataque el intento de censura del mensaje del Kremlin, dado que esto sólo nos lleva a estar más alerta y preguntarnos: ¿Qué tratan de ocultarnos?, ¿Nos están mintiendo?, incrementando así la curiosidad en aquello que no veremos jamás en las televisiones públicas… 

 

Todo esto no hace más que fomentar esta guerra paralela. De primeras, podríamos pensar que en la guerra fáctica el villano está perfectamente definido, pero basta con entrar a las redes sociales para descubrir que, en los debates de ciudadanos de todo el mundo, hay gente que duda de la realidad que nos presentan, gente que defiende la actuación de Rusia y acusa al gobierno ucraniano de ser un gobierno nazi, de cometer crímenes que nadie había puesto antes de manifiesto, y, vulgarmente hablando, de “haber ido provocando”.

 

Desde mi punto de vista, esto no hace más que poner de manifiesto la insensibilización que se está dando entre los jóvenes, convirtiendo un acontecimiento tan atroz para la historia de la humanidad como es una guerra en un debate a ganar discutiendo con algún desconocido en Twitter.

 

Tal vez esto esté ligado a la sobre información a la que hoy en día todos, y especialmente nuestra generación, está constantemente expuesta, viendo a todas horas fotos, vídeos e historias de gente que vive en países en guerra, personas asesinadas, niños huérfanos, soldados disparando a discreción… lo que ha generado a su vez el movimiento del “pues ellos más”. 

 

A menudo leemos a jóvenes expresando lo tristes que se siente por lo que está pasando en Ucrania. Y a la vez, otros que responden y 'postean' sobre cómo hemos decidido mirar únicamente cuando las víctimas son blancas y europeas, gente que aprovecha para hacer un debate político y mostrar que, pase lo que pase en Ucrania, ellos, las personas de países subdesarrollados, “más”. “Ellos más” pobres, “ellos” más víctimas, “ellos más” olvidados… 

 

El Derecho Internacional se remueve, la OTAN, la Unión Europea y los presidentes de todos los países tratan de alcanzar puntos en común. Los acuerdos internacionales empiezan a perder credibilidad, y nos sumimos en un “juego de tronos” a escala mundial.  Propaganda de guerra, censura de información, bulos, imágenes y videos alterados, posts en Instagram defendiendo ambos bandos, hilos de Twitter explicando “la verdad” …

 

Rusia y Ucrania están en guerra. Y nosotros, los jóvenes españoles, vivimos esto de forma completamente distinta. Nos hemos alistado sin darnos cuenta en una guerra colateral, una guerra cuyas armas son las palabras, las discusiones enfurecidas y los insultos desde cuentas anónimas en redes sociales. Tratando de llevar razón a toda costa, de ser el que determine “quién más”. 

 

Hemos convertido nuestros teléfonos móviles en trincheras y muchos hemos olvidado que esta guerra no es más que un reflejo etéreo de lo que está pasando en Ucrania, que lo realmente importante es que se de por terminada esta guerra cuanto antes. 

 

Que lo importante es que Rusia y Ucrania ya no estén en guerra, que las casas se reconstruyan y dejen de morir civiles, que las mujeres embarazadas y niños suspiren aliviados porque ya ha acabado la situación que les ha tocado vivir.

 

Carolina Armero Jiménez. Grado en Derecho y alumna del máster de Acceso a la Abogacía de la Universidad de Murcia

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