
Días atrás veíamos como se confirmaba la puesta en marcha definitiva de la “famosa” Ley CELAÁ (la LOMLOE -Ley Orgánica de Modificación de la Ley Orgánica de Educación-) para el curso 2022-2023.
Es alucinante que en 44 años de democracia aún sin cumplir esta sea la OCTAVA Ley de Educación que de nuevo nos venden como algo maravilloso. Detrás de ella quedan las defenestradas y ultrajadas: LOECE (1980), LODE (1985), LOGSE (1990), LOPEG (1995), LOCE (2002), LOE (2006), LOMCE (2013) y ahora aunque planteada y propuesta desde 2020 la LOMLOE.
En definitiva, una ley de educación con una duración media de 5 años y medio, coincidiendo aproximadamente con la alternancia en el Gobierno de los distintos partidos políticos, e incluso en algunos casos ni su propia ley les gustó y la modificaron de nuevo.
Queridos lectores, les digo una cosa: ¡YA ESTÁ BIEN DE JUGAR CON LA EDUCACIÓN DE TODOS Y PARA TODOS! Está bien que la educación, como todo, tiene que actualizarse, pues sufre deterioro y desgaste como cualquier otro bien material; pero ¿de verdad no somos capaces de ponernos de una puñetera vez de acuerdo en algo tan vital y clave para todos como es LA EDUCACIÓN? Si la respuesta es que NO (como resulta por desgracia obvio) algo mal llevamos haciendo unos cuantos años, y no solo debemos culpar a los políticos que efectivamente tienen la mayor parte de culpa, sino que no nos olvidemos que nosotros como sociedad somos los que tomamos la decisión de quién y cómo nos representan. Y ¡ojo! Que en este caso no voy a culpar a unos si y a otros no, sino a TODOS, pues NADIE de ningún color político ha sido capaz de refrendar una ley educativa por UNANIMIDAD y que tenga estabilidad en el tiempo.
En esta nueva edición de “EDUCAR en tiempos revueltos” he acudido a un joven cartagenero, MAESTRO de vocación y titulado por la UCAM, y un enamorado de la educación, como es José Luis Fernández Ros que nos habla desde su corta pero intensa experiencia :
“La educación, algo tan necesario hoy día, pero a la vez tan manipulado. Nos hemos olvidado del significado real de la educación y de la vital importancia que tiene en la vida de todo ser humano. Hemos olvidado que la educación no se encuentra solo en los libros de texto y en las aulas de una escuela de la educación reglada, si no también, en las palabras, consejos y ejemplos que podemos recibir en el día a día. Hay que dejar paso a la naturalidad del crecimiento y el aprendizaje”.
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Continúa Fernández Ros señalando: “Siempre he tenido el pensamiento y he considerado que la educación hace libre a las personas, ayuda a fomentar el pensamiento propio y libera de ideas que nos pueden llegar a esclavizar. Tenemos el deber y la obligación de recuperar el amor por la curiosidad, en las nuevas generaciones. Cuando hablamos de ir a la escuela, tenemos que hablar de ir a aprender, desterrar el terror y la desgana de cuando llega el momento de entrar por el aula. El aprendizaje es vital para el crecimiento de toda persona, así el día de mañana se sabrá discernir entre lo que está bien y lo que está mal. Los actuales cambios que vemos cada vez con mayor frecuencia y los numerosos actos que vemos cada vez más en la población joven, están completamente relacionados. La pérdida de conocimiento y la caída en el olvido de nuestra propia historia, hace que se repitan fallos del pasado y se multipliquen los actos de vandalismo y de más actos en contra del ser humano. Todo esto lo vemos en el día a día, en la televisión, en las redes sociales etc.”
Por su parte, también consideraba mi tocayo José Luis que en la escuela y también desde el mismo Ministerio de Educación, se le tendría que dar el mismo valor a todas las asignaturas y ramas del conocimiento, desde la formación de la mente, hasta la formación del cuerpo. No podemos olvidar los logaritmos y las palabras de los más importantes filósofos de la historia, todo está relacionado. Rescato el famoso dicho del autor romano, Décimo Junio Juvenal: Mens sana in corpore sano.
Para concluir, me gustaría puntualizar la importancia de nuestros profesionales de la educación que se dejan la piel en el día a día en un aula, pero también de las familias que colaboran con el colegio y ayudan a sus hijos. Tampoco nos olvidemos de los abuelos (esos eternos maestros de vida), un grandísimo apoyo ahora y siempre.
Finalmente, como sabéis me gusta terminar con una recomendación para mis queridos alumnos y para los jóvenes en general, esta vez elegida por nuestro colaborador de hoy José Luis Fernández Ros: La educación no es otra cosa que un viaje, como dijo Don Miguel de la Quadra-Salcedo: “Me acuerdo desde siempre con un irrefrenable afán por descubrir, la curiosidad ha sido el motor de mi vida”.
Me despido hasta dentro de 2 semanas, espero que hasta entonces hayáis descubierto muchas curiosidades. ¡SALUD para todos!

