
“Entre Tú y Yo”, ¿y si atendemos debidamente a las Musas y Musarañas? Siempre merodeando en el espacio vital de nuestra materia gris. Nos rondan incansablemente.
Las Musas guardan en su interior universos de orfebrería que activan la filigrana en los pinceles, en la pluma, en el cincel y el martillo, en el vibrato cantor…, hasta para la lectura se necesita estar receptivo al chance de las deidades. Al quite, andan las indolentes Musarañas, que con su canto de cigarra nos invitan a desperezarnos y vaguear despreocupados y posarnos cual mariposa nómada en los terciopelos florales.
Musas-versus-Musarañas varean las neuronas de la sesera como agricultor al árbol del sustento. Luego olisquean el fruto, luego lo desechan, luego lo avientan… Hasta que caen exhaustas y se ríen de sí mismas por la incisiva e inútil rivalidad.
En fin, un no parar de extravagancias y caprichos.
![[Img #89839]](https://murciaeconomia.com/upload/images/04_2022/1893_1.jpg)
MUSAS Y MUSARAÑAS
El salón de casa
es un cómodo altozano
cubierto de solaz musgo.
Te hayas en sesteo de cigarra,
no buscas palabra ni metáfora acertada,
solo precisas lecho de holgazán.
Escuchas de fondo
la abigarrada resonancia
de la fauna oculta del parque:
el estridulo del insecto, el croar de la rana...
El sol comienza a declinar su alanceo
de fuego caprichoso,
a los ojos heridos de ceguera,
los aspersores de la plaza
dan respiro a los ardores ociosos.
Apenas un bisbiseo en la nuca,
ya sabes que son ellas.
Por deferencia de rango,
haces la debida genuflexión.
Desde el portátil,
se hace caricia al oído
la sinfonía nº5 de Gustav Mahler:
me hace recordar la triste historia del bello BjörnTadzio
el riiing, riiing, del teléfono… es Ana.
Y sabes que son ellas.
Reveladoras e indómitas
se acercan sigilosas;
sí, quizás obsesivamente, es cierto.
Interceptando la monotonía agradable,
te llevan a lugares elegidos,
y no puedes hacer más que seguirlas,
rendirles pleitesía.
Y sabes que son ellas
portando su pergamino debajo del brazo.
Varean huesos, cerebro,
los que se hacen agua y arena,
la linfa nutritiva se va hacia el corazón,
y un jinete apocalíptico
activa su clepsidra y,
te monta en su grupa severa y lúdica.
El aliento se corta
para lo que no sea la inspiración.
Inequívocamente, son ellas…
Pero sucede qué, ¡oh, dios!,
se muestran tan pocas veces.

