Cartagena o Tokio, una ciudad movida
Es probable que se pregunten si he decidido cambiar el rumbo o el sentido de los artículos para reinventarme (palabra tan de moda) y redactar sobre viajes e itinerarios exóticos pero ni mi conocimiento sobre oriente, alcanza a ello ni la pandemia barrunta un viaje próximo así que mientras ustedes me lo permitan continuaré en la misma línea de redacción.
El motivo y enlace de occidente, con la realidad nipona, lo encontramos en la semejanza de sacudidas a la que nos vemos sometidos ambas zonas geográficas si bien los motivos son de diferente índole y procedencia y es que Japón, sufre más de mil quinientos movimientos sísmicos a lo largo del año y aquí en nuestra ciudad raro también es el día con el que no nos despertamos con un mínimo temblor que sacude los cimientos del Palacio Consistorial.
Entiéndanme, no es que pretenda ser pájaro de mal agüero ni llamar a las puertas del diablo o tan siquiera predecir un futuro incierto pero que algo negativo se cuece en el equipo de gobierno municipal es una realidad contrastable y los síntomas de agotamiento son más que obvios y evidentes.
Y es que hace algún tiempo que no vienen bien dadas en las planta noble del Ayuntamiento, a pesar de halagos, declaraciones de amor eterno, reconocimientos y algún que otro beso se filtra y se palpa en el ambiente una gestión que hace aguas y dificulta el devenir del municipio hipotecando los intereses de las cartageneras y los cartageneros.
Esta semana nos han hecho temblar a diario, y raro ha resultado el día que no hemos amanecido en nuestro municipio con una noticia de sobresalto.
Primero nos anuncian una anoxia de carácter irreversible e irremediable en el MAR MENOR con cero capacidad de respuesta y nada de asumir responsabilidades por parte del gobierno del Partido Popular. A continuación nos intentan tomar el pelo con una exposición fotográfica desafortunadamente irreal sobre las bondades del Mar Menor, en ciernes de estallar una nueva anoxia con un resultado catastrófico para la laguna salada, exposición que por vergüenza y ante el enfado de colectivos y ciudadanos se vieron obligados a retirar antes de tiempo si bien su falta de respeto a nuestra inteligencia y al corazón de las cartageneras y los cartageneros ya se había producido.
Al día siguiente se cierne un nuevo terremoto provocado por la indolencia y soberbia del gobierno de Arroyo, y es la POLICÍA MUNICIPAL, a través de sus sindicatos quienes anuncian no realizar más horas extras una vez que finalice su Acuerdo Red (Régimen de Especial Disponibilidad), horas que ya están prácticamente agotadas. Lo que afectará de forma directa a la seguridad ciudadana que verá mermada la presencia de agentes en barrios y diputaciones de Cartagena, generando además un conflicto laboral por no querer aplicar los acuerdos firmados ni la ley vigente, y por si hubiera existido poco movimiento en lo referente al capítulo policial, condenaron al ayuntamiento de Cartagena a pagar las vacaciones e intereses a más de veinticinco policías municipales a los que se las negaron en el año 2.020 incumpliendo así la normativa laboral y lesando sus derechos. Y es que la incompetencia de este gobierno no conoce límites ni siquiera el legal.
Como no puede haber dos sin tres y así sucesivamente cambian de área y arremeten contra la SANIDAD exhibiendo la Sra. Arroyo, una vez más una incapacidad e inacción supina claudicando y asumiendo el atropello de la Consejería de Sanidad de López Miras con Cartagena y sus ciudadanos, castigándonos con enfermos en los pasillos del hospital de Santa Lucía, mientras mantienen cerrado el hospital del Rosell incumpliendo la Ley aprobada, además de incrementar las listas de espera en atención primaria al tener centros de salud sin pediatra, sin médicos de medicina general por no cubrir debidamente las bajas de facultativos que atienden los consultorios médicos en numerosos puntos del municipio, dando por buenos la falta de recursos que perjudican la sanidad pública y la salud de los vecinos y vecinas de Cartagena.
Como no es suficiente atacar por acción u omisión el medioambiente, la seguridad ciudadana y la sanidad la emprenden con nuestras TRADICIONES Y CULTURA , y montan un conflicto con las Cruces de Mayo, gestionando pésimamente los intereses de todos los colectivos implicados generando como resultado que aquellos que pusieron en valor y rescataron una tradición se sientan excluidos y expulsados de la celebración como la Cofradía del Resucitado, La Hermandad de San Ginés o la no participación de la Cofradía California. Otro signo inequívoco del agotamiento del equipo de gobierno.
Para pesar de nuestra ciudad aún quedan temblores provocados por la Sra. Arroyo y acólitos, en esta larga y desastrosa semana y allá van por el PATRIMONIO, buque insignia de nuestro municipio y son los técnicos de la Consejería de Cultura, los que les tienen que parar los pies advirtiéndoles que el Plan de Ordenación del Casco Antiguo, está obsoleto y tienen la obligación de explicar las actuaciones necesarias para conservar los restos arqueológicos existentes.
Pero aún hay más y como les faltaba lo ACADÉMICO para cuadrar el círculo miran hacia otro lado y esconden la cabeza cuando los sindicatos de la Universidad Politécnica, "denuncian el abandono institucional por parte del Gobierno Regional" de López Miras, obligando a la UPCT a cubrir con recursos propios el desfase presupuestario al que se ven sometidos de forma continuada así como la desidia y la falta de interés en el nombramiento del Presidente del Consejo Social después de dos años con el puesto vacante.
En definitiva como ustedes han podido constatar no ha sido la mejor semana para Cartagena y es que la gestión municipal es un despropósito absoluto, propio de un gobierno exhausto que lastra la ciudad día a día, semana a semana hacia el abismo.





















