
Estimado lector antes de nada presentarme. Soy Francisco Campillo, Doctor en Ciencias de la Alimentación y tengo el honor de colaborar con esta editorial, que me ha brindado la oportunidad de cederme un espacio para llegar a usted, mi querido lector.
Como punto de partida hoy voy a tocar un tema del que se desconoce gran parte de este “mundillo” cuya desinformación es alarmante y potencialmente peligrosa: los complementos alimenticios.
En primer lugar, empecemos por esclarecer la diferencia entre complementos y suplementos alimentarios que parece lo mismo, pero no lo es.
Un complemento alimentario es un producto que aporta nutrientes o beneficios que nuestro propio cuerpo fabrica, pero por llevar una dieta desequilibrada, por ejemplo, ese complemento regula la carencia que podamos tener. Un suplemento alimentario es un producto que aporta al organismo nutrientes que el cuerpo no puede abastecerse o lo hace en cantidades insuficientes para un funcionamiento óptimo de la persona.
Este es un “mundillo” complicado, ya que hay poca supervisión, mucha desinformación y demasiada controversia con el único afán de vender a toda costa, y esto puede ser peligroso.
Vamos a desenmascarar y/o ratificar información sobre este tema, con información que le puede ser de gran utilidad, incluso ahorrarse algún susto; vamos allá:
¿Puede reemplazar una comida?
Mito: tomar un suplemento alimenticio en la mañana, por ejemplo, puede reemplazar el desayuno.
Verdad: los suplementos alimenticios están destinados a complementar o suplementar una dieta saludable, pero nunca reemplazarla. Una mujer embarazada deberá suplementar su dieta con ácido fólico, por ejemplo.
¿Todos son 100% seguros?
Mito: Todos los suplementos son seguros porque son naturales.
Verdad: Irá en función del tipo de ingredientes que lo compongan, la legalidad del producto y tipos de aditivos utilizados, por desgracia cada vez más sintéticos.
Nuestra salud es nuestro activo más valioso, y debemos verificar detenidamente qué contiene el producto a consumir siendo aconsejable usar marcas especializadas.
¿Ninguno hace daño al organismo?
Mito: Son suplementos alimentarios y nunca pueden hacer daño.
Verdad: El hipérico es el mayor antidepresivo natural que existe, pero si se toma en dosis elevadas puede reaccionar negativamente en el organismo. Los deportistas de cierto nivel necesitan consumir entre 2 y 4 gramos de proteína por kilo que pesen para mantener una “vitalidad celular” correcta, y no hay modo alguno de obtener tanta proteína sin un suplemento, pero el abuso de los batidos de proteína provoca un sobreesfuerzo en el hígado que puede ser realmente perjudicial.
Otro error muy común es sentirse cansado y empezar a tomar suplementos vitamínicos sin conocer la causa de esa fatiga; posiblemente siga igual de cansado (pudiendo ser otro problema), pero tendrá un pipí muy caro. Excesos en ciertos tipos de vitaminas pueden también provocar reacciones adversas como diarrea, sudoración y descompensación orgánica.
¿Son para quienes no se alimentan bien?
Mito: El uso de complementos o suplementos se toman para curar enfermedades puntuales.
Verdad: Los suplementos o complementos alimentarios cumplen la función de aportar lo que el cuerpo no fabrica óptimamente, en función de la edad, estilo de vida, sedentarismo, alimentación, etc. Es muy fácil que nuestro organismo se desestabilice por múltiples factores, tanto sociales, alimentarios, o ritmo de vida, por lo que pueden ser muy necesarios y la solución/prevención de males mayores.
¿Los recomiendan en el gimnasio?
Mito: Si se entrena fuerte, son necesarios para un buen desarrollo, sin ellos no se mejora.
Verdad: Los suplementos de nutrición deportiva, son de lo más variopinto. Como decía antes, existe una falta de información muy peligrosa, y el usuario en la mayoría de los casos se toma lo que “le venden”, normalmente a base de ingredientes químicos. Con suplementación alimentaria deportiva se consigue un aporte mayor de los nutrientes necesarios para el desarrollo muscular y recuperación, pero una alimentación acorde a la disciplina deportiva ayuda a que su consumo sea mínimo, pero es recomendable para un correcto desarrollo orgánico, tras la consulta a un profesional.
¿Su comercialización es dudosa?
Mito: Un suplemento alimentario es como otro producto cualquiera, va amparada por la ley, por lo que es sano.
Verdad: Existe mucha “letra pequeña” en este tipo de productos. Aunque teóricamente todos los productos deben cumplir con la legislación vigente, hay bastante descontrol respecto a estos productos como la calidad y concentración de ingredientes, aditivos químicos contraproducentes o poco eficaces, ya que los principios activos suelen ser casi nulos tomando básicamente “relleno”.
¿No son necesarios?
Mito: Los suplementos nunca son necesarios.
Verdad: Los suplementos dietéticos pueden ser beneficiosos para ciertas poblaciones y ayudar a controlar diversas afecciones. Los propios alimentos generan toxinas y deshechos que el organismo ha de metabolizar realizando un esfuerzo extra, que puede ser peligroso. Distintos estilos de vida, sobre todo los que conducen al sobrepeso por muchos motivos posibles, un complemento alimentario que ayude a regular el organismo siempre será beneficioso, siempre y cuando sea de calidad, olvidándonos de los “quema grasas rápidos y milagrosos” o “productos milagro”, que pueden resultar altamente dañinos.
Hay, o debería haber mucha investigación y ciencia en este tipo de productos, siendo salubres, eficaces y convenientes, aunque tristemente también hay muchos productos que pueden ser verdaderas trampas mortales. Si necesitas complementar tu alimentación o suplementarla por alguna carencia detectada, busca siempre marcas especializadas.
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