
Carlos Alcaraz, el tenista murciano que está ilusionando al mundo por su extraordinario juego, ha admitido que escucha la canción “Eye of the Tiger” de la BSO de Rocky antes de cada partido. ¿Tiene algo que ver la música con el rendimiento físico y psicológico?
Desde que nacemos, la música forma parte de nuestro día a día de distintas maneras. Se convierte en un estimulante para nuestro cerebro, capaz de hacernos recordar, de activarnos, de relajarnos y de liberarnos. Por ello, no parece extraño que la influencia de la música también tenga efecto a la hora de realizar cualquier actividad deportiva.
La música reproduce ritmos de la forma del movimiento humano que, acompañada por letras escogidas de forma específica, pueden reforzar la motivación creando ambientes más divertidos y que ayuden a mejorar las habilidades deportivas. Si se escoge la intensidad adecuada, la música ayuda a la regulación de los niveles de estimulación, a la propia sincronización y favorece la adquisición de habilidades motoras. El ritmo de la música aumenta el rendimiento deportivo ya que ayuda a que los actos motores sean más coordinados y por lo tanto más eficientes.
La música afecta a nuestro estado emocional y psicológico, lo cual facilita su uso para controlar la forma en que creamos los estímulos para que el organismo empiece a realizar el ejercicio y mantener un ritmo. De igual forma, esos estímulos también son los que generan la calma tras haber realizado la actividad física y volver a un estado de relajación. Para ello, para la fase de activación es adecuado utilizar una música fuerte y de ritmo intenso que se adecue con la actividad física que se va a realizar. Mientras que para ejercicios de menor esfuerzo o de intensidad menor, una música más suave. La música genera y transmite estados de ánimo, influye en los procesos intelectuales, de predisposición y hasta en el movimiento. Por eso, escuchar música mientras se practica deporte afecta en el rendimiento deportivo generando un estado emocional de pre-arranque positivo; activa los procesos de recuperación y descanso post-competición y durante el entrenamiento y, por último, consolida y formar un estado psicológico de máximo rendimiento.
Además, la percepción del esfuerzo es menor, ya que al escuchar música se cambia el foco de atención alejándolo de la sensación de fatiga y dolor. De esta manera se focaliza la atención en la tarea física que está ejecutando, produciéndose una reducción del 10% en el esfuerzo percibido. Se agudizan los aspectos positivos, como el vigor y la felicidad, mientras que los aspectos negativos, tales como la tensión, la depresión y la ira se mitigan.
La música altera el umbral emocional y fisiológico y por lo tanto puede ser utilizada antes de la competición o entrenamiento como un estimulante, o como un sedante para calmar los sentimientos de ansiedad. Es decir que la música, además de aportar motivación, aumenta los beneficios ergonómicos, psicológicos y fisiológicos del deportista. Las concentraciones de lactato en sangre disminuyen ante la presencia de música ya que el tiempo y el ritmo de la música escogida puede influir directamente en la frecuencia cardíaca del deportista.
Lo que parece claro es que el silencio no resulta de mucha utilidad para la práctica deportiva, las propiedades motivacionales de la música y la capacidad que tiene de elevar aspectos positivos del ánimo y disminuir los negativos, así como de reducir el esfuerzo percibido y potenciar así nuestra fortaleza mental y física son algunas de las características y beneficios que trae combinar música y deporte. Empezar a utilizar y a pensar la música como una herramienta de trabajo y de optimización del rendimiento en el deporte es nuestro desafío.
La música también puede influir positivamente en la adquisición de habilidades motrices. Todos, desde muy pequeños, tenemos presentes en nuestros juegos y bailes ejercicios de coordinación y equilibrio ligados a la música.
No obstante, es importante recordar que el entrenamiento y la realización de actividad física con música es conveniente siempre y cuando la atención al resto de elementos del entorno sea el correcto y no suponga ningún tipo de riesgo para realizar la actividad física.
Hoy en día, cada vez más entrenadores emplean la música como elemento estimulador y motivacional para hacer de sus deportistas unos campeones.
¡Gracias Carlitos por la ilusión que has generado en nosotros! ¡Que la música te acompañe!

