
Los espacios de autocuidado van más allá de un simple momento con una misma.
Son espacios donde te entregas 100% a ti, sueltas la energía masculina y te abrazas a la femenina, te entregas en total devoción a ti.
La sociedad nos ha enseñado a vivir para fuera, a estar para los demás, sin embargo, se ha "olvidado" de enseñarnos que nada que vaya para fuera puede sostenerse sin una entrega hacia el interior.
Dar-recibir, luz-oscuridad, dolor-placer, energía masculina-energía femenina... Cómo dualidad y equilibrio de este planeta y de nuestra existencia.
Necesitamos volver a nosotras. Conectar con nuestro cuerpo, nuestras emociones. Escuchar nuestra intuición y entregarnos desde la devoción absoluta y honrando quienes somos a nuestra energía femenina. Abrirnos a sentir el dolor, como parte de la vida. Ya bastante lo hemos encerrado en nuestro interior alternando a nuestro sistema nervioso y desde ahí, todo es estancamiento y sufrimiento.
Los momentos de autocuidado no son un lujo, ni un capricho. Es una necesidad de tu cuerpo y de tu ser, es la realidad que necesitamos experimentar para darnos nuestro lugar y vivir en equilibrio. Existe una despolarización de nuestras energías.
Tanto la femenina como la masculina se proyectan desde la herida en muchas de nosotras.
Una firme creencia en que la productividad solo es en el hacer y tener, nos desconecta de nuestro ser. Y ahí también se observa en la incapacidad de nuestro cuerpo de estar en la energía femenina, nuestras heridas con el amor propio. Y por tanto de darnos espacios de autocuidado.
Ser productivo va más allá de producir desde el capitalismo. Ser productivo también es cuidarnos, es dejar de sobrevivir para vivir. Ya que, sin eso, todo lo del exterior, antes o después nos caerá.
¿Por qué nos cuesta tanto darnos espacios de autocuidado?
Cuanto más huimos de estar con nosotras mismas es porque nuestro cuerpo, se siente incómodo ante el silencio de nuestra presencia. Nuestro sistema nervioso está hiper alterado y necesita mil actividades para sostenerse. Y nos cuesta estar con nosotras mismas, sentirnos, escucharnos, ser y estar en esos espacios de autocuidado.
Cuando más nos damos al exterior, más nos olvidamos de nosotras.

