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ENTRE TÚ Y YO

¡Al abordaje!

Consuelo Aguayo Martes, 07 de Junio de 2022 Tiempo de lectura:

 

Hay algunos días que es mejor no levantarse porque parece que todo te sale al revés. Sí, hoy es uno de esos días en los que por la mañana se te quema la tostada, por la tarde se te mueve la burlona columna del garaje y te dejas en ella la pintura del coche (sí, sé lo que están ustedes pensando: ´como la del anuncio´, pues sí, igualita),  le preguntas al sabiondo de tu asistente personal por el taller más cercano que también te repite burlón ´no entiendo, por favor formula mejor tu pregunta´  y cuando por fin marcas el número de teléfono, el taller comunica y te salta la dichosa musiquita del tono de espera (por cierto ¿no les recuerda a ustedes a aquella canción de Sabina ´No sopor…no sopor…no soporto el rap´?). Bueno, mejor pasar página y sentarse cómodamente a ver una ´peli´. Creo que funcionará Piratas del Caribe para terminar mi día cenizo por aquello de lo que decía Espronceda en la ´Canción del pirata´: que es mi barco, mi tesoro/que es mi Dios, mi libertad/ mi ley la fuerza y el viento/ mi única patria, la mar. Pero nada, ¡ni por esas! Un mal día no lo arreglan ni cien poemas liberadores. Cuando una tiene un mal día, tiene un mal día. Así que, resignada, me decido a contarles alguna historia de piratas aventureros con botín incluido  que  pueda hacernos pasar un buen rato, a ver qué pasa. Aunque con este día tan nefasto no sé si lo conseguiré, ya me dirán ustedes al final de mi escrito (si es que llegan hasta el final, claro está).

 

Si la picaresca es tan antigua como el hambre, la piratería debe ser tan antigua como la navegación y tan rica en anécdotas como fecunda en tradiciones (hay quien dice que los piratas fueron los que inventaron la expresión ´pá la saca´), lo cierto es que tuvo que originarse forzosamente en lugares costeros en los que predominaba el comercio marítimo y el tráfico de mercancías, toda vez que son considerados como unos bandoleros del mar organizados cuya avaricia les mueve a atacar a otras embarcaciones, apoderarse de su carga y someter a los pasajeros y a la tripulación exigiendo en algunas ocasiones un rescate para liberarlos.  Ha habido piratas que van por libre y otros que han actuado como  si fueran funcionarios del Estado que ayudan a ganar batallas con sus abordajes. Además no todo es negativo de la piratería: se requiere pericia, valor, diseño de estrategias defensivas, descubrimiento de nuevas vías marítimas más seguras, y añadan ustedes lo que crean positivo.

 

Supongo que no podemos poner una fecha concreta (la piratería - como el bandolerismo- surge por ´generación espontánea´ en lugares en los que hay abundancia de bienes y en los tiempos de florecimiento económico) pero algunos señalan al siglo V a. de C. como la Edad Antigua  de la piratería y ´La Costa de los piratas´ del Golfo Pérsico como el lugar geográfico  de origen  por el hecho constatado de la existencia de un movimiento continuo de asaltos en sus costas.  Y así pasaron los árabes muchísimo tiempo hasta que hartos ya de tantos sobresaltos se fraguó una alianza entre el grupo de los Emiratos Árabes Unidos  y el imperio británico en la que se intercambiaron  productos por protección. A nadie se le escapa .por supuesto- que la riqueza natural de los países arábigos de gas y petróleo seguramente favoreció el acuerdo y limitó los continuos ataques marítimos de mercenarios en sus costas.

 

Si damos un salto hasta el siglo XVI  hay un inglés  que escribe su nombre con letras mayúsculas en el Guinness de la piratería. Ese fue el vicealmirante de la Real Marina Inglesa, Sir Francis Drake,  quien, a bordo de su nave (como diría Espronceda: bajel pirata que llaman por su bravura El temido), dirigió las expediciones más arriesgadas, participó en grandes logros navales como la derrota de La Armada Invencible, dio la vuelta al mundo como el español Magallanes (eso sí 55 años después que la expedición española) y consiguió tantos triunfos  para Inglaterra que hasta la reina Isabel II diría algo así como “este es mi héroe” y sin pestañear lo nombró caballero (aunque, claro  está, para la monarquía hispánica de  Felipe II perdedora en numerosas contiendas -como el desastre de la Armada Invencible-, de héroe no tenía nada, solo le faltaba la pata de palo).

 

Pero esto de considerar héroes a los villanos (o al revés, villanos a los héroes, no sé, yo ya estoy hecha un lío con este día que llevo)  no es exclusivo de piratas ingleses (por muy caballeros que sean) también Grecia tuvo su propio ´Drake” griego llamado Ulises  quien, pese a que era considerado como un héroe,  asaltaba, requisaba y se quedaba con el botín de otras naves en actos que también podríamos considerar de  piratería en su vuelta a Ítaca (dejemos a un lado el tema de las sirenas que nos puede llevar aún más lejos en esto de ser héroe o villano).

 

Y no digamos si hablamos de China  con el comercio de los gusanos de seda, telas, perfumes  a través de la Ruta de la Seda, o de India o los corsarios vikingos, franceses o incluso españoles con sus hazañas muchas de ellas recreadas en los cuentos de las aventuras de Simbad el Marino.

 

Podría incluso contarles que en el mismo corazón de Andalucía ustedes mismos pueden llevar a cabo unas interesantes vacaciones por La Ruta de los Piratas en el Cabo de Gata almeriense diseñada para sentir las aventuras  de lugares de piratería.

 

Y no les digo más, vaya a ser que ya hayan decidido dejar de leerme. Por mi parte hoy estoy tan mareada de viajar por esos mares que parece que oigo la voz del bucanero desde mi terraza gritar ¡al abordajeeee!

 

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