
Yo empecé a escribir por placer, como empiezan la mayoría de escritores. Me apetecía hacerlo, sin más animo que contar todas las cosas que llevaba dentro, como una descarga emocional. No me autodenomino escritor, aunque sé que un poco al menos ya lo soy por el mero hecho de haber compuesto una obra literaria. De niño ya redactaba cuentos y pequeños relatos, y hace pocos años también comencé con varios proyectos que terminé abandonando. Pero, ¿por qué no renuncié también en esta ocasión? Todo tiene su momento, las cosas no se pueden forzar. El aroma del café recién hecho, y la tenue luz del nuevo día, me impulsaba cada mañana a continuar escribiendo. Las palabras empezaron a fluir, cobraban vida, revelándome a mí mismo una creatividad y otras facetas que uno a veces tienen escondidas, esperando el momento exacto para poder desarrollarlas. Resulta curioso que cuanto más creaba, más capacidad de creación iba teniendo y cada vez más cosas tenía que compartir. Era una forma de abrir mi alma, de soñar, creando diferentes personajes que solo existen en mi interior, imaginándome en la piel de cada uno de ellos. Todas las aventuras que viven y los diferentes caracteres de estos personajes son pura ficción, aunque haya parte de mí en cada uno de ellos. La personalidad de los protagonistas fue creciendo, cobrando vida, y sus historias conectaron, creando a la vez muchas más historias. Al principio quería que mis allegados me dieran su opinión, pero decidí terminar el libro sin que nadie más leyera lo que tenía ya escrito, permitiéndome así tener más libertad sobre lo que estaba componiendo. Para mí ha sido una experiencia fantástica, disfrutando y dando lo mejor de mí mismo, ayudándome a que mis pensamientos se reorganicen, y a la vez poder descubrir nuevos y valiosos conocimientos que me han ayudado a despertar, dejándome un enorme sentimiento de realización personal.
![[Img #91273]](https://murciaeconomia.com/upload/images/06_2022/992_f1-002.jpg)
Cuando escribo aprendo, me documento y me lleno de información externa, pero también me descubro a mí mismo. Escribo para darme un paseo por mi interior, para vivir otras vidas o para revivir la propia. Cada párrafo escrito es un nuevo camino para mi imaginación, y cada vez que lo hago me espera un viaje repleto de aventuras, donde voy surcando mi propia sensibilidad, desgranando las realidades que no me gustan y jugando a crear las que me hacen feliz.
También escribo porque que el niño que sigo siendo me empuja desde dentro, para jugar en su mundo y con sus propias reglas, para desplazarme a través de un abismo lleno de ideas, dejando de alguna manera pedacitos de mí, plasmados de manera perpetua en el tiempo.
Y por último, escribo porque es la mejor forma que tengo para escuchar mi propia voz interior, para que suene más fuerte que las voces ajenas inundadas de ruido.
Porque la vida merece ser vivida, recordada y contada una y otra vez.
Francisco González
www.escritorfranciscogonzalez.es

