
Los resultados de las elecciones andaluzas, con mayoría absoluta del PP (58 escaños) frente a los 30 escaños del PSOE, han sido toda una alegría para los populares, siendo el resultado bastante superior al pronosticado por la mayoría de las encuestas.
La repercusión de estos resultados no queda circunscrita a la región andaluza, el eco se dejará sentir en la política nacional. De hecho, las anteriores elecciones al Parlamento de Andalucía (2018) dibujaron un tablero político parecido al que luego se vio en las elecciones generales de abril de 2019. Sin que necesariamente se vaya a repetir lo acontecido en Andalucía en las elecciones generales, sí que es un buen termómetro para saber el estado de la política nacional. Veamos algunas de las conclusiones que se pueden sacar.
Andalucía ya no es un feudo socialista
Los resultados confirman que Andalucía ha dejado de ser el feudo en el que el Partido Socialista cosechaba una mayoría absoluta detrás de otra. Pese a que el Partido Popular no logró la victoria en las anteriores elecciones, sí que logró formar el primer gobierno sin el Partido Socialista desde la transición. El PSOE andaluz, salpicado por casos de corrupción y por una gestión económica cuestionable, presentando año tras año Andalucía unas tasas de paro injustificables, acabó por perder el control de la junta en 2018. Estos últimos cuatro años han permitido a los andaluces testear un modelo distinto al socialista. Parece que ya han decidido cuál les es más conveniente. Todo indica que al PSOE andaluz le esperan unos cuantos años de hacer oposición.
El sistema de partidos políticos en España involuciona
Después de la novedad que supusieron los partidos que presuntamente venían a cambiar la política parece que la sociedad española se va cansando de la inestabilidad que los parlamentos fragmentados traen consigo. El resultado de las elecciones andaluzas dibuja una distribución de poder entre los partidos políticos similar a la que tuvimos en España durante la transición: un partido de centro/centroderecha (UCD entonces, PP ahora) con un partido a la derecha (AP entonces, VOX ahora) y un partido de centro izquierda (PSOE) acompañado a la izquierda por un partido más radical (PCE entonces, Podemos ahora), siendo los dos partidos moderados (UCD entonces, PP ahora y PSOE entonces y ahora) los únicos capaces de alcanzar mayorías absolutas.
Después de la revolución viene la involución, o eso dicen.
Feijóo sale reforzado
La política moderada que representa Feijóo en el debate interno del PP sale reforzada por la victoria de Juanma Moreno, que ha seguido la misma línea. Naturalmente, en el PP son conscientes del activo electoral que es Ayuso y la mayoría absoluta de Juanma Moreno no lo empaña. Sin embargo, en la pugna entre un PP más centrista y un PP más ideológico, los resultados de las elecciones andaluzas suman puntos para la primera opción. Feijóo sale muy reforzado.

