
Cuando llegas a un campo de golf, debes de pensar que has llegado a un templo, un lugar sagrado, donde el respeto y el comportamiento hacia él debe ser sublime.
Y digo esto porque los campos de golf son y deben ser lugares donde aparte de la gente que trabaja en ellos como jardineros, greenkeepers, starter y demás personal de campo, hay una labor de los propios jugadores que hace que los campos se mantengan en unas condiciones inmejorables para el juego y en nosotros los jugadores hay mucho por hacer en pro de esa mejora.
Suele ser costumbre en los grandes campos que los jugadores sin necesidad de tener que recordárselo y por costumbre, repongan las chuletas, rastrillen bunkers, en el caso de tener que mover estacas que delimitan fueras de límites, terrenos en reparación etc., sean repuestas después de haber sido movidas para la práctica del juego y por supuesto reparen los piques en Green.
Aparte de estas cuestiones están las relacionadas con el ritmo de juego, esto es de vital importancia. En algunos campos hay un tiempo para jugarlo y no debemos excedernos en él, pues esto provoca un retraso del resto de partidas y a su vez una merma en la concentración de los jugadores debido a los continuos tiempos de espera entre golpe y golpe, y a su vez la imposibilidad de aumentar el número de jugadores que pueden jugar a lo largo de una jornada.
No debemos olvidar dar paso a otras partidas cuando por circunstancias por todos consabidas como son la pérdida o extravió de una bola u otras que concurren provocan un retraso, traen como consecuencia esa pérdida de tiempo y puede ser subsanada dando paso a la siguiente partida.
Por último, y seguro que se me olvidan muchos detalles, creo importante mencionar una cuestión muy común por desgracia hoy en día, el golf es un deporte para socializar y hay que elegir los momentos en los que se puede hablar y en los que callar. Cuando un compañero competidor va a ejecutar un golpe el silencio debe ser absoluto, así como uno debe estar siempre en una situación que no incomode. También hay que controlar esas expresiones mal sonantes cuando uno falla un golpe, es decir, que no debemos ir gritando y por supuesto molestando a otras partidas pues muchas veces los hoyos transcurren cerca unos de otros y esos ruidos distraen y deterioran la calidad de nuestro juego. Esto no significa que no podamos disfrutar de esos birdies, hoyos en uno y esos golpes tan bonitos y maravillosos que el golf nos depara de vez en cuando. En mi ánimo solo está desearos que disfrutéis del juego y a su vez lo respetemos, lo cual también nos llevará a un mejor golf, pues para jugar bien son necesarias todas estas premisas.
Hasta pronto y aprovechemos nuestro buen clima y excelentes condiciones para la práctica de este maravilloso deporte.
Podéis encontrar más noticias sobre este apasionante deporte en http://themagicgolf.com.
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