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ENTRE TÚ Y YO

Al rico sabor a vainilla… ¿Sabes lo que estás comiendo realmente? ¡Sorpréndete!

Dr. Francisco Campillo Martes, 05 de Julio de 2022 Tiempo de lectura:

 

En este artículo quiero despertar la curiosidad sobre un producto alimentario que a todos os encanta.

 

Uno de los sabores básicos para dulces, galletas, helados, etc., es de los más famosos del mundo, “al alcance de todos” es la vainilla.

 

¿Pero de dónde sale la vainilla?

 

El extracto de vainilla se obtiene como fuente primaria de la orquídea de vainilla, o mejor dicho, de la vaina de la orquídea, que es la única orquídea hermafrodita, por lo que la polinización hay que hacerla a mano, y si no se fecunda se cierra y muere.

 

Sus orígenes son básicamente dos, azteca y filipino.

 

El proceso de la obtención de la vainilla es largo, lento, laborioso y muy delicado, ya que es un producto con muchos factores de riesgo, y conocimientos muy específicos heredados de generación en generación.

 

Cada planta puede producir tan sólo dos kilos como máximo por lo que se necesita una gran plantación para poder producir a nivel comercial.

 

La vaina tarda alrededor de 9 meses en estar lista antes de comenzar este proceso, por lo que el tiempo mínimo de preparación de vainilla de calidad ronda los 12 meses, incluso más.

 

Imaginará, mi querido lector, el precio de tan valioso tesoro será prohibitivo y en realidad así es: un kilo de vainilla puede costar entre 6.000 y 10.000€ tranquilamente.

 

Si desea tener su propia planta de orquídea de vainilla, sólo un esqueje sano y puro le podrá costar alrededor de 300€.

 

Si nos paramos a pensar que, si un kilo de vainilla cuesta 10.000€, y un helado nos cuesta un euro o euro y medio… las cuentas no salen.

 

La industria alimentaria cada vez mira menos por el consumidor, forzado por la presión que ejerce éste por demanda de precio; por desgracia vivimos en una sociedad que cada vez buscamos más el precio de las cosas que la calidad u origen de dichas cosas.

 

Bien, vamos a ver realmente qué es lo que comemos.

 

Entenderemos con esta información que lo que comemos en helados, dulces, batidos, etc., no es vainilla natural, pero lo que es cómicamente cierto es la verdadera naturaleza de lo que comemos.

 

Lo que nos venden como vainilla, en realidad se llama castóreo, nombre peculiar ciertamente, pero nos viene a la mente por similitud un curioso animal, el castor.

 

Espero que en estos momentos no esté disfrutando de algún alimento con sabor a vainilla porque va a perder todo su encanto:

 

El castor segrega una serie de elementos químicos para marcar territorio y limpiar su pelaje; es una especie de “sudor” por llamarlo de algún modo, lo excreta por una parte de su cuerpo que estoy seguro que le resultará interesante.

 

El castóreo o vainilla artificial se extrae de las glándulas anales del castor, el cual se procesa con productos químicos. Durante años existieron granjas de castores (tipo gallinas, sí) para que fueran excretando este líquido del ano de los castores.

 

Es una fuente de aroma de vainilla más barato que la vainilla de orquídea natural, eso está claro, al fin y al cabo, mientras sepa a vainilla el consumidor se lo zampa o se lo vierte por su cuerpo, ya que también es utilizado en productos cosméticos.

 

El espíritu de competencia y querer vender más y más barato, la industria alimentaria encontró otra fuente de extracción de este aroma, ya que el mantenimiento de granjas de castores y el proceso de extracción anal del animal, con políticas de maltrato animal y los costes que conlleva el mantenimiento de una estructura empresarial de este calibre, el mercado encuentra otras fuentes de obtención de dicho aroma y por supuesto no es para mejor, la verdad.

 

La imitación al sabor de vainilla o “saborizante” de vainilla usado generalmente en nuestros tiempos, es un producto mezclado con agua, etanol, emulsionantes y saborizantes varios de origen químico para dar color y sabor.

 

Y para finalizar la degeneración de calidad, la nueva tecnología descubre una sustancia llamada guaiacol o ligmina petroquímica, que sólo el nombre asusta.

 

Cuando leemos petroquímica se nos viene ya a la cabeza cualquier cosa, pero no, no está hecho con base o variantes de petróleo; es en esencia pulpa de papel procesado.

 

¿Alguna vez ha pasado cerca de una fábrica industrial de papel? Si no es así, yo he tenido la desgracia de realizar una auditoría de calidad y puedo garantizar que el olor que desprende la pasta de papel es repugnante y nauseabundo al menos para mí; así que en esta última tendencia de fabricación de la deliciosa vainilla está hecha de madera, productos químicos, procesos desconocidos y algo llamado E-300, una sustancia desconocida para mi (y para la mayoría de consumidores). Por mi trabajo, estoy en contacto con la OMS y he realizado una consulta a la OMS sobre ese E300 y sólo he obtenido silencio como respuesta.

 

Sea como fuere, ahora ya tiene conocimiento de ese sabor tan dulce y rico sobre su procedencia y lo que realmente se está metiendo al cuerpo, y al de sus hijos.

 

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