
Jon Arana
Servicio de Urgencias y Hospitalización. Hospital Veterinario Universidad de Murcia
La intoxicación por sapo en perros es más frecuente de lo que se pudiera pensar. Está producida cuando el veneno secretado por el mismo se absorbe a nivel gastrointestinal tras ingerirlo, lamerlo o morderlo, o a través de lesiones del propio animal.
¿Cuáles son los signos clínicos que presentan los animales intoxicados?
Los signos clínicos que presentan se pueden clasificar en 3 grupos según su severidad. El primero sería leve, donde pueden presentar una irritación de la mucosa y salivación. El segundo grupo de severidad moderada, también pueden presentar vómitos, depresión, ataxia, debilidad, signos neurológicos (como andar en círculos), problemas cardíacos (taquicardias ventriculares), defecación y micción espontánea. El último grupo con signos severos que incluyen diarrea, dolor abdominal, ausencia de respuesta pupilar, convulsiones, problemas pulmonares (edema), cianosis y muerte.
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El sapo común (el gran desconocido)
El sapo común (Bufo bufo) es el anfibio con mayor distribución habitando desde el norte de África (Marruecos) hasta el Círculo Polar Ártico. En la región de Murcia existen 11 especies de anfibios de las cuales 5 son sapos y sapillos. Presenta actividad nocturna salvo en periodos de celo o lluvias copiosas. Normalmente se oculta durante el día, bajo piedras, tierra o cavidades que no suele excavar y sólo en los meses más secos reduce su actividad.
El sapo común se caracteriza por presentar unos ojos prominentes, un morro corto y una piel muy rugosa con verrugas de aspecto espinoso. Suelen tener un tamaño medio de 10 cm los machos y hasta 15 cm las hembras, con un aspecto robusto y potentes extremidades. Su coloración es muy variable desde el pardo oscuro al crema amarillento, y su vientre suele ser claro con jaspeado oscuro o moteado.
Como medidas defensivas el sapo puede morder, arañar con las extremidades, expulsar orina y aumentar de tamaño hinchando sus pulmones de aire. También presenta unas glándulas venenosas de mayor tamaño responsables de la producción de un veneno acuoso y blanquecino irritante (bufotoxinas), el cual se acumula en una cavidad central y es excretado cuando el animal es atacado por un depredador. El veneno contiene numerosas sustancias y su toxicidad varía según la especie, alimentación, medio ambiente y clima.
¿Cómo debemos de actuar frente a una intoxicación / a este problema?
En caso de ver al sapo, nunca lo tocaremos sin medidas de protección para nosotros mismos como guantes y cubrir nuestras heridas, para evitar sufrir nosotros mismos una intoxicación. En caso de tocarlo sin intención tomaremos una fotografía para poder determinar posteriormente la especie y su toxicidad.
Si sospechamos de intoxicación de nuestra mascota, acudiremos al servicio de urgencias de nuestro veterinario u hospital más cercano lo más rápido posible, debido a que el tóxico tendrá cada vez más efecto y debemos actuar lo antes posible.
Mientras nos desplazamos al veterinario, intentaremos limpiar la boca o herida de nuestro animal con abundante agua (siempre con medidas de protección) y en caso de convulsionar intentaremos sujetar el animal para que no se dañe a sí mismo, pero sin tocar la boca debido a que nos puede morder inconscientemente. Nuestro animal deberá ser hospitalizado para controlar y monitorizar los signos clínicos, y comenzar el tratamiento. No existe un antídoto específico por lo que el soporte vital es importante: lavado con agua de la boca y extremidades del perro (con la cabeza hacia abajo para evitar que se atragante), fluidoterapia intravenosa y tratamiento específico según los signos clínicos, neurológicos, digestivos o cardiacos (arritmias).

