Establecimiento de Pequeña Moma en Cabo de Palos
Pequeña Moma Tiendas, la sociedad propietaria de la cadena de establecimientos Pequeña Moma, está con el agua al cuello y ha presentado preconcurso de acreedores, una fórmula que permite a la sociedad abrir un periodo de cuatro meses para renegociar la deuda; si no lo lograra, la empresa se vería abocada a presentar el concurso (anteriormente conocida como suspensión de pagos).
La propia Paloma Jáudenes, administradora única y presidenta de la firma de la ‘raspa’, lo reconocía este lunes en las redes sociales: “Hace ya mucho tiempo que venimos nadando a contracorriente; nosotros y otros muchos comercios españoles. En Pequeña Moma llevamos dos años reinventándonos y buscan nuevas corrientes que nos ayuden a tomar impulso… Nuestro sector, como tantos otros, se vio afectado por las restricciones de movilidad, los toques de queda, la reducción del contacto social… todo lo que rompe con la normalidad y, por supuesto, con los hábitos de consumo”, afirma en un comunicado publicado en twitter.
A ello se ha sumado en los últimos tiempos el incremento de las materias primas, la factura de la energía y el combustible… y el pago de los créditos ICO que solicitó para mantener la empresa en los peores meses de la pandemia.
"No hemos tirado la toalla"
En el mismo comunicado señala que no han tirado aún la toalla y que tienen por delante “unos meses en los que nos jugamos mucho y vamos a darlo todo para mantener a flote nuestro sueño”.
Lo cierto es que la sociedad, que en 2020 alcanzó un volumen de negocio de 1,9 millones de euros (2,3 M€ en 2019), acumuló ese año unas pérdidas de 173.000 euros frente a un beneficio el año anterior de 90.000 euros, y unas deudas superiores a 1,6 millones (un millón en 2019).
Pequeña Moma se creó en Cartagena en 2013 y en la actualidad cuenta con una decena de puntos de venta en España y una nómina de 45 trabajadores.







