
Hace poco leí algo que me hizo interesarme sobre la importancia de besarse y abrazarse mucho más a menudo, me resulta realmente curioso e irremediablemente tuve que reflexionar sobre ello. Por lo visto, un estudio realizado en los Estados Unidos demuestra que tener niveles superiores de D.H.E.A (una hormona producida por la glándula suprarrenal tanto en hombres como en mujeres), disminuye un 15% las probabilidades de tener cardiopatías, previniendo también la aparición de tumores. Según parece y así lo citaba dicho estudio, todo este proceso físico-químico, se inicia con los besos, los abrazos y las caricias.
Está demostrado que los abrazos, como también pasa cuando somos generosos o meditamos, hace que el cuerpo libere oxitocina, la hormona del placer que reduce el estrés y sube la lívido, aumentando la empatía, incluso entre completos extraños. Con sólo abrazar a alguien, la oxitocina se libera en el cerebro, desencadenando una sensación sumamente agradable. Además, los besos y los abrazos también liberan serotonina (que regula el estado de ánimo y que también se libera, por ejemplo, disfrutando de la naturaleza o agradeciendo por estar vivo), y dopamina (encargada del buen humor, y que se libera asimismo descansando lo suficiente y realizando actividades físicas). Todo esto hace que en nuestro cuerpo y en nuestra mente se genere una agradable sensación de felicidad, armonía y plenitud, una dosis cargada de bienestar para el cuerpo y el alma.
Algunos investigadores la denominan 'hormona del apego', porque se asocia a los sentimientos afectuosos, y desempeña un papel importante en el bienestar emocional, volviéndonos adictos a quien nos hace sentir bien.
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Leonardo da Vinci decía que "la simplicidad es la máxima sofisticación". ¿Y hay algo más sencillo que un abrazo? Estoy convencido que en esta simplicidad se encuentra la clave de la felicidad. Por lo tanto, muchas veces el cambio interior que necesitamos es tan fácil como regresar a lo sencillo, para que podamos vernos desde un punto de vista diferente, reconsiderando lo que es esencial y lo que es superfluo, dándonos cuenta de que las cosas sencillas, las que ya tenemos a mano como los besos y los abrazos, son las más importantes.
En lugar de complejidad, la naturaleza del ser humano se siente atraída hacia la simplicidad. Por eso, iniciamos la vida de manera simple y natural, sin nada, y la terminamos de la misma forma. Es mucho más simple de lo que parece... Al encontrar alegría en las pequeñas, pero importantes cosas de la vida.

