
Hace unos días reflexionaba, en este mismo espacio, sobre lo importante de que los colectivos se agrupen para sumar más que de forma individual. La suma imperfecta. Aquello de que ir en grupo te permite llegar más lejos es algo que tenemos asumido. El caso es que cada vez hay más espacios, eventos y experiencias que se dedican a agrupar a personas con similares características. Como si de un concierto de Heavy Metal se tratara. Mucha buena gente ilusionada con estas bandas y con un mismo distintivo, la camiseta negra de su grupo favorito. AC/DC, Scorpions o Iron Maiden. Da igual la edad y condición. Todos a una con la mano en alto, levantando el dedo pulgar, índice y meñique a la vez.
Y digo todo esto porque, estos días, he podido ver un par de concentraciones. Pero, en este caso, de emprendedores, desarrolladores y usuarios de plataformas digitales. Te llega a sorprender, sobre todo por la gran demanda de los que quieren formar parte de esas concentraciones. Y es que ver el centro de formación para programadores de aplicaciones en el Espacio 42 de Telefónica o los desarrolladores de videojuegos en un evento como Gamepolis, celebrado este fin de semana en Málaga, no tiene desperdicio.
En el primer caso, unas pruebas seleccionan a personas apasionadas por la programación. Lo de picar código que se ha dicho siempre. Y es que es importante saber manejar entornos de programación, porque hoy en día todo es código compilado para ejecutar. Da igual si es una industria, una asesoría, un hotel, una agenda compartida, una aplicación de videoconferencia, o un editor de texto como el que estoy utilizando ahora mismo. El caso es que, una vez superadas las pruebas, estos agraciados, pueden disfrutar de una formación de varios niveles y de grados de especialización con un entorno de aprendizaje sin profesores, sin horarios y con una mentalidad absolutamente colaborativa entre compañeros. Y créanme que los hay de todas las modalidades. Como si del Cirque du Soleil se tratara. Distintos perfiles y diferentes capacidades. Pero todos a una. Aprender cooperando para superar retos. Nada de rivalizar y cuidando la parte emocional.
Y, por otro lado, algo con un componente más friki, pero que te hace sentir un adolescente. Un evento que reúne a más de sesenta mil personas entorno a los videojuegos. Y es que esa industria no es la videoconsola que tenemos en casa. No saben la cantidad de creativos, diseñadores, dibujantes, guionistas o entrenadores de e-sports mueve ese mundo. Y programadores también, claro está. Todo cuadra al final. Es verdad que disfrazarse de Mario Bross o de princesa, añaden un grado más a este ecosistema que tanta expectación despierta. Es la evolución del pijama y las zapatillas de casas, jugando a la Nintendo o a la Play Station.
Otro camino más para emprender y no fallar. Industrias que atraen a miles de personas. Toca aprovechar para innovar, porque no está todo inventado aún. Ni mucho menos.

