
Volvemos de las vacaciones de verano y para muchas septiembre es una fecha donde comenzar el año, por tanto, nos llenamos de objetivos y propósitos.
-Amarse más
-Estar más en calma
-Viajar
-Disfrutar más la vida
Entonces comenzamos la aventura de ir a terapia y realizar múltiples cursos de desarrollo personal, sin embargo, lo único que hacemos es acumular desde la mente y no avanzamos. ¿Sabes por qué?, te lo cuento a continuación:
Todas las prácticas de crecimiento personal y espiritual son transformadoras, sin embargo, no crean la transformación en ti sino decides vivir desde la devoción, la responsabilidad y el compromiso.
- Devoción: eres la divinidad encarnada, por tanto, el deseo y la devoción hacia quién eres es la energía más poderosa que ha de mover tus motores internos.
- Responsabilidad: contigo y con tu divinidad (tu esencia, lo que llamo volver a ti). Responsabilidad con aquello que eres y deseas. Responsabilidad a niveles máximos contigo, dejando la víctima a un lado y comprendiendo que sólo encarnando lo que quieres ser y experimentar, tomando decisiones alienadas a tu autenticidad por mucho que te contraigan y den miedo, acciones que te llenen de gozo y expansión, es que vivirás como realmente anhelas y sanarás.
- Compromiso: contigo en todos los sentidos. El compromiso es la clave de todo en esta vida, pues con el compromiso y la constancia es que avanzas en la vida y realmente transformas tu vida desde el ser tu misma.
Pues sin estos tres puntos, nada de lo que hagas creará un verdadero impacto en ti que se sostenga en el tiempo.
Además es vital tener en cuenta que el verdadero crecimiento personal no se da en la esterilla de yoga o en el canto de ese mantra que te hace vibrar el quinto chakra. El real y honesto crecimiento personal y espiritual se da en medio del caos, del conflicto, de la sombra, del miedo, de la rabia y también de elegirte cada día desde el amor propio y la devoción con lo que eso suponga. Porque ahí es cuando desde la devoción, la responsabilidad y el compromiso en aplicar todos los recursos y herramientas que tienes, elegís vivir diferente. Y entonces lo que hasta ahora conocías como magia, se da. Y resulta que no es más ni menos que bailar en el abrazo de tu sombra para darte más luz.

