
Las churrerías han acompañado a la sociedad española durante muchas décadas. En ferias, fiestas patronales, los domingos… Su presencia ha ido ligada a un momento especial y de celebración. El público pide media o una docena entera, y se toma los churros en ese lugar o se los lleva a casa. Lo que quizá muchos consumidores no se plantean es cómo es posible realizar tal cantidad de churros, en puestos mayoritariamente ambulantes, y con una calidad suprema. La maquinaria clave para conseguir este resultado se encuentra en las freidoras industriales utilizadas para producir a gran escala durante un largo periodo de tiempo. Los propietarios de churrerías recurren con frecuencia a esta herramienta, si bien tienen la disyuntiva de elegir entre el modelo a gas y el eléctrico.
Tamaños
Las freidoras industriales a gas cuentan con una capacidad para adaptarse a un amplio abanico de cantidades de producción, así como a los diferentes tamaños de los churros, es uno de sus mejores argumentos para su uso. Una freidora industrial de este tipo, de nivel medio, tiene una capacidad de entre 40 y 50 litros, con la posibilidad de utilizar menos cantidad si es necesario, cada churrero conoce la demanda y posibilidades de su negocio y recurre a un recurso de la proporción correspondiente. Otro de los aspectos positivos de este concepto es que se adapta al espacio disponible en el establecimiento. Por regla general, muchos de estos comercios suelen ubicarse en zonas de espacios reducidos, o bien porque es un local pequeño o bien porque se trata de un puesto ambulante, que se ha instalado durante un par de semanas para un fin concreto. En ese sentido, las freidoras industriales preparadas para este tipo de producción se adaptan a estas posibilidades. Ocurre lo mismo con los modelos eléctricos, que también mantienen estas ventajas. Los comerciantes pueden encontrar máquinas de entre 60 centímetros y un metro de anchura, por lo que se ajusta perfectamente al espacio disponible. Hay empresas, además, que pueden fabricar máquinas a medida y personalizadas, en función de la petición del cliente, con una cantidad de litros abarcables y un tamaño concreto que responde de forma ajustada a unas necesidades concretas.
Limpieza
La limpieza y las facilidades de mantenimiento sí que pueden marcar la diferencia entre la elección de una freidora industrial eléctrica o de gas para una churrería. La de gas, se trata de un producto que requiere del uso de una alta cantidad de aceite, lo que se traduce en la aparición de grasa cada un corto periodo de tiempo. En esta situación, disponer de un óptimo proceso de limpieza es esencial para garantizar la higiene y optimizar las posibilidades de producción. El sistema de gas requiere de más tiempo para realizar las labores de limpieza y desinfección. Es un tipo de cocina que quema los aceites y esto implica una mayor acumulación de grasas y suciedad. Las eléctricas, en cambio, no llegan a este punto, por lo que generan menos residuos y la limpieza es más sencilla y cómoda. Es, sin lugar a dudas, la principal ventaja del sistema eléctrico frente al gaseoso. En cualquier caso, algunas máquinas presentan un sistema de filtrado que acumula la suciedad y los líquidos restantes, que se retiran y limpian rápidamente en unos segundos; de manera que se invierte poco tiempo y se puede seguir cocinando en unos segundos.
Eficiencia o sencillez
Una de las ventajas de las freidoras industriales de gas es que tienen la capacidad para cocinar una mayor cantidad de churros en un tiempo más rápido. Esto se debe a que pueden alcanzar temperaturas altas en un menor tiempo, debido al sistema de calentamiento de aceite, así que para los momentos en los que se acumula cola de clientes es una opción más rentable. El sistema eléctrico, por su parte, aporta un tipo de funcionamiento más sencillo y cómodo para los productores. Las mejoras tecnológicas y los avances en esta maquinaria admiten una continua renovación con la que los modelos de gas no pueden competir.
Las freidoras industriales eléctricas más modernas cuentan, además, con una tecnología digital que permite regular la temperatura, tanto del producto que se está cocinando como de la máquina en general, o la potencia. También disponen de un sistema de seguridad que controla los posibles cortocircuitos y daños, así como un sistema de aislamiento térmico. El resultado es una producción limpia, rápida y eficaz, cuyo riesgo de daño es mínimo, y en la que se dan pasos hacia un modelo cada vez más sostenible.
¿Cuál tiene mejor sabor?
Aquí no hay diferencia, ya que depende, en un alto porcentaje, de la habilidad de los cocineros. Los resultados indican que, en las mismas condiciones técnicas y con un producto similar, la calidad y el sabor del churro es muy parecido. También depende, evidentemente, de las preferencias del cliente. La maquinaria eléctrica o de gas marca sus diferencias, si bien la capacidad del cocinero es un factor clave para degustar este producto tan popular.
Conclusión
En definitiva, podemos decir que ambas freidores industriales cuentan con ventajas y desventajas. La selección dependerá del tipo de negocio. Por ejemplo, si la churrería necesita una producción rápida con altas temperaturas de aceite o, por el contrario, buscan practicidad y rapidez a la hora de limpieza con freidoras eléctricas... Todo dependerá de lo que busque el propietario, pero lo que si podemos decir, es que el mayor secreto de una churrería estará en la receta.

